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Nadir

Endesa - Unelco y otras hierbas

En su rueda de prensa del pasado jueves, con la mitad de Santa Cruz y La Laguna todavía a oscuras y escuchándolo por la radio, el presidente del Gobierno de Canarias, Adán Martín, afirmó que era hora que Unelco asumiera sus responsabilidades. ¿Cuándo empezará a asumirlas su Gobierno y CC? Según el Estatuto de Autonomía, el Ejecutivo regional ostenta la competencia exclusiva en materia de energía. Y la ley del Sector Eléctrico de Canarias en su artículos cinco y seis, regula que es competencia de la administración autonómica la planificación a corto, medio y largo plazo en materia de transporte, distribución y generación eléctrica. Esta bendita ley obliga al Gobierno a elaborar la planificación energética y elevarla al Parlamento para su aprobación como norma de carácter vinculante. Ocurre, sin embargo, que la última planificación de nuestro sistema energético data de 1990, ligeramente revisada en 2001, con la advertencia de que el documento no servía para nada y que debería presentarse a la Cámara otro nuevo. Y se diseñó y se aprobó por el Gobierno todavía presidido por Román Rodríguez en abril de 2003. Pero no se ha remitido a la Cámara dos años y medio más tarde. La conclusión obvia es que no existe una planificación energética pública en vigor y que Endesa-Unelco puede invertir o no invertir lo que le plazca.
Es el Gobierno de Canarias al que le corresponde la inspección de los equipos y de las redes de transporte eléctrico, velando por el cumplimiento de las especificaciones técnicas y económicas. Incluso si hubiera querido hacerlo -porque de eso se trata: de una palmaria ausencia de voluntad política y diligencia administrativa- se le hubiera complicado, porque la Consejería de Industria sólo dispone de diez funcionarios técnicos en todo el Archipiélago que pueden desarrollar labores de inspección. ¿Y las sanciones? Ciertamente en los últimos cinco años el Gobierno autonómico ha incoado expedientes sancionadores por valor de 1,7 meuros, pero hasta finales de 2003 Endesa solo había abonado 70.000 euros: poco más de un millón de las extintas pesetas. Quizás menos de lo que el señor Manuel Pizarro -presidente de la infinitamente voraz compañía eléctrica- gasta al mes en gastos de representación. El convenio suscrito entre el anterior consejero de Industria, Luis Soria, y Endesa hace año y medio ha quedado reducido a un ejercicio de papiroplexia.
No creo que sea una estupidez recordar que, cuando estaba a punto de culminar la privatización de Endesa, el PSOE presentó en el Congreso de los Diputados una propuesta para segregar a Unelco del proceso y mantenerla como sociedad pública hasta que otros operadores pudieran optar al mercado canario en condiciones de igualdad. La propuesta fue rechazada con los votos de CC, amantísima aliada del PP y José María Aznar.

Textículos

Seamos razonables. No me refiero únicamente a no imitar a la pandilla de descerebrados que en la noche del miércoles agitaron cacerolas y soplaron pitos (atormentando a vecinos ya suficientemente agotados y molestos con los cortes eléctricos), marcharon llevando su jacarandosa bulla por varias calles de La Laguna, se acercaron hasta la casa del presidente del Cabildo, Ricardo Melchior, tiraron varias piedras y alguna botella y luego regresaron felizmente al cuadrilátero para empeduzarse en los dos o tres bares abiertos en la zona. Lo único que nos faltaba es que comenzasen a proliferar, en los próximos días o noches, cuadrillas de tarugos para los que la revolución comienza con la ausencia de luz eléctrica y termina con media docena de cubatas en Heraclio Sánchez. Durante años contemplé el mismo recorrido heroico con los resultados que están a la vista. En fin, seamos razonables, comprendamos la complejidad técnica de una situación de emergencia como la presente, no nos precipitemos sin disponer de todos los datos y consideraciones y analizarlos concienzudamente. ¿Está claro? Bien, seamos razonables: estoy hasta los mismísimos textículos.
A medida que transcurren las horas, horas a oscuras, horas en las que no te puedes dar una ducha, horas en las que no puedes llevar a tus hijos al colegio, horas en las que se te pudre la mitad de la mercancía en el congelador, horas en las que tiras la comida que se ha podrido en la nevera, horas en las que no has podido lavarte la ropa y por toda reserva te quedan dos calzoncillos o tres bragas, horas en las que no puedes tomarte una agüita de toronjil, horas en las que te quedas atrapado como un imbécil en el ascensor, horas que pierdes localizando un aparcamiento en la calle porque no puedes dejar el coche en el tuyo, pues se te va acabando la muy cívica paciencia. Porque son las mismas horas en las que Endesa dice que volverá la electricidad en pocas horas, que mañana por la mañana el suministro será repuesto al 80 por ciento de los tinerfeños, no, mañana por la tarde, tendrá que ser pasado mañana, y el agua en La Laguna estará dentro de tres minutos, es decir, dentro de tres días, y cae de nuevo la oscuridad, una oscuridad veteada por el ulular de sirenas de policías y ambulancias, y Endesa no convoca una miserable rueda de prensa, y rugen los alcaldes, y José Segura afirma que su casa la ilumina su señora, ni un comunicado de Endesa, ni una explicación de Endesa, ni una miserable disculpa de Endesa y se acaba de ir la luz otra vez.

Ferraris

El fin de semana pasado estuvo en Tenerife el tío este que le prueba los coches al Schumacher, un tal Marc Gené, que vino a darnos unas clases prácticas de Física Aplicada invitado por una conocida empresa de carburantes; ellos siempre tan preocupados por el fomento de la cultura y el conocimiento. Marc Gené compartió con más de 25 mil aficionados a las prisas sus descubrimientos en el campo científico del movimiento, ese concepto tan sublime que, según Diógenes el Cínico, sólo se puede demostrar andando o, en el caso del piloto catalán, corriendo a toda leche. La demostración tuvo lugar en el municipio de Adeje, para lo cual se cerraron cuatro calles y se montó el escalextric en un momento. Si llega a ser para otra cosa, espera sentado. En principio, el simposio se iba a organizar en Santa Cruz, pero al final no pudo ser y el Zerolo salió en los medios de comunicación pidiendo perdón a la basca capitalina porque la Avenida de Anaga no está para esos alígeros trotes y lo más que soporta es un carnavalero rally de coches antiguos, esas tortugas de la Fórmula 1. Dicen que el ferrari alcanzó los 270 km/h y que más de un fanático del volante soñó esa noche con su cuatrolatas tuneado, cargado de chorbas hasta el radiador, dándole el esquinazo a la Benemérita en la TF-1, dirección Aeropuerto Sur.
Por una vez tenemos que agradecer a nuestros gobernantes esa desprendida consideración que han tenido acercando al populacho ese confuso e intangible mundo de la Ciencia con esta casera demostración de turbodinámica y desgaste de las pastillas de freno que tanto nos ilustra y alecciona. Basta con ver 900 caballos en pleno éxtasis para darse cuenta de que la velocidad es una cosa seria y mucho más trascendente que esa relación inversamente proporcional entre el espacio y el tiempo que nos enseñaron en la escuela. A los regatones de ahora les cuesta un triunfo aprenderse de memoria cuatro fórmulas científicas, pero se saben de carrerilla los Grandes Premios que ha ganado Alonso I El Niñato Velosss y la velocidad media que alcanza un Ferrari en condiciones atmosféricas adversas. Por eso, creo conveniente que nuestros empresarios y gobernantes adláteres sigan fomentando estas lúdicas actividades que tanto acercan la ciencia y el conocimiento a la población. Yo propongo a la Consejería de Educación, tan pródiga en proyectos de no sé qué, uno de Ciencia Popular que incluyera actividades del tipo: "Visita al futuro puerto de Granadilla en la que el alumno podrá disfrutar de una actividad de educación medioambiental observando in situ cómo se destruye un original ecosistema. Se trata de una actividad multidisciplinar en la que el alumno aprenderá también a manejar una pala excavadora, al tiempo que recibirá unas clases de retórica por parte del político de turno que les enseñará a justificar lo que no tiene justificación". A la manera de los antiguos sofistas. O sea.

Las pequeñas muertes

Un amigo me aseguraba el otro día que cada etapa que superas, cada uno de esos asuntillos pendientes que vas resolviendo, son una manera de morir un poco. Mientras más rincones oscuros limpias, mientras más dudas iluminas y más deudas pagas, mientras más rescoldos de amores que no pudieron ser apagas, menos vivo te quedas porque son menos los reclamos que te amarran a este mundo. Y así debemos irlo haciendo. Poco a poco y paso a paso, todos los días de nuestra vida, porque hayamos convocado o no alguna vez a la muerte para que sea responsable de separarnos alguien, todos somos conscientes de que no se trata de algo que precise invitación expresa para cargar con esa culpa. Necesitamos las muertes pequeñas para asimilar despacio nuestros terrores y cada minuto de despedida -de cualquiera de la interminable serie de despedidas en la que acaba por convertirse una existencia- nos acerca un poco más al ajuste del balance. Casi cada día se marchan amigos, cerca o lejos. Aunque tan sólo sea porque es exactamente ese día cuando les recordamos por última vez o cuando renunciamos por la fuerza a su memoria.
Todos hemos oído decir que hay una época en la que nos creemos inmortales y todos hemos llegado a un punto en el que nos hemos dado cuenta de que no es así. Todos hemos escuchado historias de espíritus que permanecen porque aún tienen cosas por hacer. No importa si no las hemos creído, sino que todos las hemos entendido. El imaginario colectivo es capaz de crear fantasmas pero no es capaz de imaginar que alguien con las cuentas saldadas elija ser uno de ellos sin más razón que la de su propia voluntad. Parece que, como comunidad, somos lo bastante sensatos como para que nadie haya imaginado a un congénere con semejante poder. Entendemos de motivos y de tirones porque es lo que hemos aprendido, lo que sentimos cada día al abrir los ojos y comprender que tenemos que convencer a un cuerpo que casi nunca se siente lo bastante descansado de que hay un día fuera que nos está esperando, lleno de lo que sea, pero expectante o al acecho.
Supongo que cada vez me acerco más a comprender a mi abuela cuando me dice que tal vez no llegue a estrenar unas zapatillas demasiado veraniegas para el presente y añade: "Tampoco tengo demasiado interés, te advierto". Pero todavía no lo tengo interiorizado. Sé que se ha convertido en alguien con los ojos claros, la cabeza llena y el cinismo filosófico de estar de vuelta de todo. Alguien que ríe más de lo que la veía reír antes, especialmente cuando cualquiera pretende que Ella le dé importancia a según qué cosas ("¡a mi edad!"). Alguien con la tarea hecha. Serena. Mi abuelo materno murió una tarde, después de habernos anunciado que ya podía hacerlo, mi otra abuela abuela se había ido hacía poco y siempre creeré que sintió que dejaba de ser necesario en el momento en que dejaba de tener a quien amar. De todas formas, también sé que lo que quisiera creer es que son ésos todos los motivos para morir.

Género, calaña y cariño

La Asociación Regional y Autonómica de Prostitutas, el Club Privado de Meretrices de Canarias, el Círculo Zanata de Casas de Masaje, la Agrupación de Madamas y Dueñas de Prostíbulos de La Isleta y Miraflores, la Cooperativa de Paseantes y Peripatéticas Nocturnas de la Avenida Marítima, y demás ramas anexas sin representación legal (las Ninfas de Escaleritas, las Sirenas de la Cuesta Piedra, etcétera) desean hacer las siguientes consideraciones y sugerencias con motivo del Día Internacional Contra la Violencia de Género. En este día tan señalado, estimamos que:
- Las autoridades regionales deberían reflexionar sobre los motivos determinantes para que se presenten más denuncias contra la violencia de género en Canarias que en el resto del país (3.796 contra 51.382 en total, con un aumento anual del 7 por ciento), considerando que aquí gozamos del carnaval más famoso y más imponderable del planeta Tierra, detentamos el récord mundial de danzarines de salsa congregados simultáneamente en una sola plaza (concretamente la santacrucera de Expaña), fardamos de cienes y cienes de macroproyectos urbanísticos firmados por los estudios de arquitectos más despachurrantes del Occidente occidental, y disfrutamos del índice más alto de fracaso escolar: ¿Será que todo el dinero de la educación se está desviando a otras partidas (Curtura, Incumplimiento de Moratorias Urbanísticas y Ecológicas, Vías Férreas, Caminos Canales y Puertos, Auditorios, Mamancias y Lecherías, etcétera)? ¿O será que todo el monte es cilantro?
- Los machitos y machotes locales podrían meditar sobre el significado intrínseco de los términos usuales siguientes: "estrecha", "putona", "penco", "calentona", "pendón", "calienta braguetas", "feto", "bosta", "callo", "coneja", "chocha", "burra", "cachorra", "potra", "loba", "camella", etcétera, y ver de sustituirlos por los más genéricos (y menos ofensivos) de "mujer", "chica" o "piba", aprovechando la ocasión, de paso, para tentarse la viga en el ojo propio en lugar de buscar la paja en el ojo ajeno.
-Al Gobierno central le incumbiría destinar un porcentaje del presupuesto nacional a subvencionar las actividades de nuestros colectivos, de igual forma y manera que sigue subvencionando (es decir, favoreciendo, protegiendo y sosteniendo) a la Iglesia Católica; y ello, por motivos análogos: pues si la Iglesia vela por la bienaventuranza y la salvación del alma y es alimento puro para el espíritu, todas las integrantes de nuestro gremio contribuyen a la felicidad y el bienestar del cuerpo y sus nobles apéndices, y al sosiego de muchas familias que, sin nuestra desinteresada colaboración, se verían afectas de incontables desavenencias conyugales, incrementándose innecesariamente los porcentajes de divorcios y los casos de violencia doméstica.
Aprovechamos la ocasión para saludar, ya que no tenemos el gusto, a nuestro Rey (¡buen mozo, torero, simpaticón!) y al Presidente Zapatero (¡barbilindo, pimpollo, pituso, primor!) y desde aquí les mandamos un beso volado a ellos, y a todos nuestros queridísimos clientes que nos estarán escuchando. ¡Muácccs!

Leche con Pelikán

Tinta en la leche materna: he ahí un hallazgo subreal de Nestlé. En el colegio, nos daban por la tarde un vaso de leche que mi compañero de pupitre enriquecía con una gota de Pelikán. Impresionaba ver el choque del líquido negro contra la masa blanca. Tras el impacto, la gota de tinta mantenía su individualidad unas décimas de segundo. Luego se destrenzaba en un conjunto de hilos que formaban una tela de araña sobre la superficie inmaculada. En seguida, la tinta se hundía, diluyéndose en aquel océano de proteínas, calcio, fósforo... Una gota de tinta en un vaso de leche. Mi compañero de pupitre se bebía aquella mezcla con la satisfacción del trabajo bien hecho. Era un artista. Comía tizas también, mientras el profesor nos explicaba el Teorema de Pitágoras. Las mordisqueaba como un ratón, para que le duraran más. Era un tipo reflexivo, raro, un poco suicida. En cuarto de bachillerato desapareció del colegio, del barrio, de nuestras vidas. Luego se borró de nuestra memoria. Lo he recordado ahora, al leer la noticia de Nestlé. Según las autoridades sanitarias, los envases contaminados no eran peligrosos. Los han retirado por un principio de precaución. Me alegro, con efectos retroactivos, por mi compañero de pupitre.
Sobrecogido aún por la imagen de la tinta negra en la leche blanca, leo que la OCU ha descubierto restos de un antibiótico (cloranfenicol) en siete marcas de jalea real. He ahí otro hallazgo subreal. Uno creía ingenuamente que había cosas imposibles de contaminar, una de ellas, la jalea. Uno estaba convencido de que la jalea real, fuera de la marca que fuese, era jalea real siempre. Uno tomaba en el desayuno una porción de jalea real convencido de que rejuvenecía las células y elevaba el tono vital. Uno se estaba metiendo un chute diario de antibióticos. Por si fuera poco, acaban de anunciar por la radio un vino biológico, obtenido de unas uvas sin estrés, sin antibióticos, sin tinta. ¿Y a qué sabrá un vino con tantas carencias? Probablemente, a nada. Me da pereza investigar, pero no me extrañaría que el inventor de la leche con Pelikán y la jalea con cloranfenicol fuera mi antiguo compañero de colegio. Todo vuelve.

Franquismo año 30

Es detectable una pequeña diferencia entre el aniversario de los veinticinco años de la muerte de Francisco Franco y los treinta años que se recuerdan estos últimos días: la excitación panegírica de la nueva derecha. En la mayoría de las ocasiones se opta, obviamente, por no emplear un discurso abiertamente apologético de la dictadura y sus supuestos logros políticos y económicos. Se prefiere algo más rentable y presentable: ridiculizar a la izquierda por su antifranquismo. En esta ridiculización, sin embargo, anida a menudo una visión purificadora de la dictadura. El cornetín de hojalata de la derecha española reverdecida, falsamente liberal y dogmática hasta el matonismo más vomitivo, Federico Jiménez Losantos, escribió hace poco que si Franco se hubiera retirado a mediados de los años sesenta su juicio histórico sobre el dictador sería muy positivo. Es una afirmación interesante. Primer o, porque este diagnóstico no deja de iluminar la contradicción de un sujeto que se befa del antifranquismo de la izquierda pero se presenta a sí mismo como un verdadero antifranquista que siguió el camino correcto: desde el comunismo botarate hasta el derechismo más carpentovetónico. Segundo, porque no excusa al régimen franquista por el desarrollo económico e industrial que, según la vulgata de media generación de historiadotes y sociólogos conservadores, generó una clase media y activó las condiciones que obligaron al tránsito hacia una democracia parlamentaria homologable en Europa. Jiménez Losantos valora al Francisco Franco que destruyó la República, ganó una guerra civil y limpió el solar patrio de partidos y sindicatos recurriendo a paredones, fosas y cárceles. Y por último resulta encantador el elemento de irrealidad que introduce en una dictadura caudillista cuyo arquitecto jamás se le pasó por la cabeza presentarse la dimisión a sí mismo.
Lo más novedoso del trigésimo aniversario de Francisco Franco es que llega en plena operación de revisionismo historiográfico de la dictadura, sus raíces sociales y el contexto de la Guerra Civil, con el concurso de verbosos farsantes como Pío Moa y César Vidal. Un revisionismo que no únicamente está conformado por razones ideológicas, sino al que se atribuye un valor instrumental para acoquinar a la socialdemocracia en la oposición y atacarla desde que llega al poder en marzo de 2004. Nada tiene que ver con un intento lúcidos y honesto de revisar los tópicos de las izquierdas, sus excesivas complacencias, su responsabilidad -que la tuvo- en la matanza y en el advenimiento de la dictadura. Se trata, simplemente, de una feroz hemorragia de propaganda política e ideológica, cuya matriz intelectual se remonta, precisamente, a la paramera cultural del franquismo, a una concepción patrimonialista del Estado, a un asco esencial a las libertades públicas y privadas, a una heterofobia intolerante y tonsurada.

Oscar Domínguez (...perdone....¿Quien?)

El primer día del año 1958 se celebró en el cementerio de Montparnasse una ceremonia que congregó a un grupo no demasiado numeroso, pero sorprendentemente variopinto: varios jóvenes, algunos pintores, dos o tres enjoyadas damas envueltas en estelas de visón y mezclando lágrimas de dolor con las lágrimas del frío, un camarero que tal vez bostezaba después de una noche sirviendo copas, un barrendero todavía con uniforme. Estaban enterrando al pintor Óscar Domínguez.

A Óscar Domínguez siempre le atormentó hallar su propia huella. Ser él mismo sin mediaciones. Es curioso en uno de los artistas canarios -y españoles- con una creatividad más volcánica y una receptividad más porosa del siglo XX. Quizás en su interior siempre se reconoció como artista, pero sospechaba que su sensibilidad era demasiado receptiva. Algunos descubrieron esta extraña herida íntima y lo zahirieron con placer. ¿Óscar Domínguez? ¿El español que imitaba a Dalí hasta que se puso a imitar a Picasso? El deseo de reconocimiento, el anhelo por ser reconocido y querido, no desapareció totalmente con el éxito, y junto a su inextirpable inclinación a la juerga, le llevaron a convertirse en un bufón en determinados círculos de la ata sociedad de París en los años cincuenta.

Óscar Domínguez nació en La Laguna, hijo de un cosechero y exportador frutero, un hombre de acentuada personalidad, fortuna más que regular, que hablaba perfectamente inglés y francés y se interesaba por la literatura y el arte. Óscar fue un niño mimado por su madre y por sus tías, que ejercían sobre él una tutela dorada en la casa y finca familiar de Tacoronte. Indisciplinado, jacarandoso y ocurrente, nunca quiso emprender estudios y el padre decidió que aprendería el negocio de la exportación frutera. Y una vez cumplido el servicio militar, allá, a París, en 1927, le envió para que empezase a foguearse. Óscar lo hizo: en los bares, en los cafés, en las casas de prostitución, en los bulevares de la capital francesa. Dormía durante la mañana, desayunaba a media tarde y juergueaba todas las noches después de sacar dinero de la caja del despacho. Domínguez, sin embargo, tomó contacto con la pintura, y a su regreso a la Isla comenzó a pintar, en el más desnudo y testarudo autodidactismo. Algunos creen que ya era surrealista sin saberlo. Regresó a París en 1929, ya decidido a quedarse, pero no para vender plátanos y tomates, sino para transformarse en un artista. Volvió a Tenerife en varias ocasiones, e incluso expuso sus primeras probaturas en su isla natal. La última vez que estuvo en Tenerife fue, precisamente, en 1936. El golpe de Estado lo pilló en la Isla, y para evitar complicaciones, se marchó a Puerto de la Cruz y logró huir en un barco algunas semanas después rumbo a Francia.

Los críticos señalan que el periodo más propiamente surrealista de Domínguez se desarrolló entre 1929 y 1938. En realidad no conoció a André Bretón y su corte hasta 1933, cuando se integró formalmente en el movimiento surrealista y se convirtió así en el puente de unión entre el movimiento que acaudillaba Bretón y sus amigos vanguardistas de Tenerife, agrupados alrededor de Gaceta de Arte. Su pintura era muy instintiva y exploraba el subconsciente, lo onírico y lo fantástico, como ponen de manifiesto obras como Sueño o La media (1929), Autorretrato (1933) y La boule rouge o Composition surréaliste (1933). En general, las figuras y objetos que componen sus obras surrealistas, en las que la deuda con Salvador Dalí es muy obvia, contienen referencias mágicas, mecanicistas y sexuales, situándose en entornos inspirados en el paisaje canario. Domínguez nunca olvidó su imaginario visual y sensual de Canarias, y en sus cuadros introdujo múltiples referencias de su tierra natal: sus volcanes, sus grutas y su vegetación más característica, empezando por el drago. El resto de su universo está poblado de abrelatas, imperdibles, revólveres, fruteros, máquinas, flechas, leones y toros, sin olvidar el cuerpo femenino.

Su aportación más significativa al surrealismo fue la invención de la decalcomanía, técnica en la que el automatismo psíquico tenía un protagonismo absoluto. Este procedimiento tuvo una magnífica acogida entre los surrealistas e influiría posteriormente en el trabajo de muchos de los pintores que practicaron el expresionismo abstracto. Consistía en introducir gouache líquido entre dos hojas de papel presionándolas de un modo no controlado ("decalcomanía sin objeto preconcebido" o "decalcomanía del azar"). Más adelante, introducirá plantillas en forma de león o de ventana dando lugar a las "decalcomanías de interpretación premeditada", como Lion vert, Grisou o La fenêtre, firmadas en 1936. Hacia 1954 retomará esta técnica mezclándola con óleo y gouache, lo que queda ilustrado en la exposición con una composición de ese mismo año que titula Nature morte.

Las relaciones con el Papa Bretón se romperían hacia el final de la Segunda Guerra Mundial. Como integrante del colectivo surrealista, Domínguez participó activamente en las exposiciones y actividades que estos organizaron, hasta que rompió definitivamente con Bretón tras la Segunda Guerra Mundial. El pintor tinerfeño fue un devoto hasta que nopudo más. Su pintura se dirige hacia un periodo más sintético y comienza a representar objetos mecánicos, toros-minotauros y figuras humanas, sobre todo femeninas, de gran tamaño. Es en este momento cuando desarrolla su denominado periodo metafísico (1942-1944), en el que acusa la influencia de Giorgio de Chirico, recreando sus misteriosas atmósferas (Nature morte au prisme) y pintando reiteradamente objetos como la pistola (Composición con revólver). A esta época le sigue el periodo picasiano, en el que recibe una poderosa influencia del autor del Guernica, con el que compartió vacaciones, almuerzos y copas y mantuvo cierta actitud filial. El influjo de Picasso da paso a su periodo esquemático, en el que perfila las figuras por contornos negros y en el que lleva a cabo numerosas tauromaquias y fruteros come-frutas que destacan por su agudo sentido del humor y su vivo colorido. Lo que se denomina la época del triple trazo, entre finales de los cuarenta y principios de los cincuenta, incluye obras admirables como Tauromaquia, Composición y Mujer con carro, que son algunos de los ejemplos de este tipo de procedimiento que se muestran en la exposición. Domínguez es, por entonces, un valor en alza. Expone en París y en otras capitales europeas y durante algunos años se mueve como una celebridad y gana bastante dinero, pero a principios de los cincuenta, un tanto súbitamente, el público sufre un cansancio por la experimentación surrealista y por los procedimientos más impactantes de las vanguardias. Domínguez entra en una crisis, aunque sigue acudiendo, y emborrachándose, claro, en cenas y recepciones de damas y caballeros de postín. Son años en los que se lanza a la búsqueda desesperada de su renovación plástica -lo que hizo siempre- y se acerca a la abstracción, como demuestra una obra como Paysage et oiseaux, pintada en 1954. Una exposición antológica pareció hacerle recobrar la confianza y la estima del público, pero Óscar Domínguez estaba agotado. En la Nochevieja de 1957 había quedado con unos amigos para cenar y despedir en año. A última hora de la tarde se despidió de un compañero y saludó fugazmente a uno de sus vecinos. Se encerró en el estudio. No llegó a aparecer en la fiesta. Para Domínguez había acabado la fiesta de la vida y el gozoso infierno de la pintura. Al amanecer, alarmados, acudieron a su buhardilla. Nadie respondió a los toques en la puerta. Cuando lograron entrar lo encontraron muerto. Se había suicidado antes de los 52 años.

Día del Sátrapa

Desde aquel 20 de noviembre de 1975 los restos del verdugo reposan en su tumba al calor de los cirios y con el aroma del incienso. "Nadie más muerto que el olvidado", creyó Gregorio Marañón, pero no es este el caso: no es el olvido la losa que abriga al sátrapa. Si hacemos caso a Marañón, los muertos son otros; aquellas victimas a las que se nos propone olvidar para entendernos mejor; en las fosas de las carreteras se siguen buscando los huesos de los vencidos por el inolvidable. El habitante del palio es ceniza, pero la memoria de sus fieles es fuego vivo. Sus nietos políticos, sus bisnietos, guardan fotografías y condecoraciones con el fervor con que se guardan las reliquias, pero al tiempo instan a quienes lo sufrieron a olvidarse de sí mismos. Por una especie de antigualla se tienen los ejercicios de memoria: sostienen que las nuevas criaturas, nacidas en la libertad que nos trajo aquella muerte, no pueden ser sobresaltadas con el recuerdo de otros días. El olvido, al fin y al cabo, se manifiesta entre nosotros como el "viejo remedio de la miseria humana" (Musset). Y así, aunque hayan sido derribadas algunas estatuas ecuestres del innombrable en varias ciudades, ahora se reponen otras, como en Melilla. Todavía, los demócratas, en días recientes, corrían a dar lustre a las placas que lo recuerdan en las calles de Galicia. Y su paisano y colaborador, Fraga, le asegura en estos días su salvación en el juicio histórico. No se vive con los muertos, es verdad. Pero dijo Chauffier que "se muere con ellos o se les hace resucitar. O bien se les olvida". Aquí, unos por amor y otros por rechazo, nadie ha olvidado al muerto. No obstante, no faltan los que tomarían prestadas estas palabras de O´Neill para convencernos de cómo debemos afrontar los 30 años del paso del criminal de una vida a otra: "Olvidemos el pasado: aquellos no éramos nosotros".

La Iglesia III (20-N)

Como la realidad tiene un envés, resulta que a los obispos les paga Zapatero, que le hacemos la ola al presidente de un país (China) que asesina a sus ciudadanos y que Franco está muertísimo y a nadie le apena, salvo a cuatro sujetos a quienes deseanos una semana en un gulag siberiano de la época simpática de Stalin. Solo los pánfilos pueden extrañar a una dictadura. Los pánfilos son lo que solo abrían la boca para decir aquello de "Arriba España" (nunca se explicó que arriba de qué). Tres décadas después, podemos llamar pánfilos a los afectos al régimen y no pasa nada. Por aquel entonces nos llevaríamos como mínimo un cachete del policía armada de turno. Lo raro es que ahora te puedes llevar los cachetes de la Unipol o la UIP sin saber la razón, pero al menos te puedes quejar y a lo mejor pasa algo.
Con quien no pasa nada es con China porque es un "país emergente", como dicen los enterados de la economía. China ahora lo fabrica casi todo y le hacemos la ola al presidente chino a ver si nos compran algo con todo ese dinero que dicen ganar. Que se reciba con pompa al jefe de un estado que tortura y asesina a sus ciudadanos, que prohíbe un acceso libre a internet y que tiene bloqueados muchísimos derechos fundamentales de sus habitantes solo demuestra que, como dijo Eva Hache (cada día más grande su programazo), si quieres ser dictador, mejor ser dictador rico que así te salen más amigos. Por cierto, ¿dónde están las voces de los opinadores que tanto atacan a la execrable dictadura cubana y nada dicen de China? Como es "emergente", nos callamos.
Quien no se calla es la Iglesia nacional católica, y hay que alabarle la valentía a los curas. Quizá sienten el respaldo de los manifestantes habituales (delicioso el lema de: "¡A tope, a tope, a tope con la COPE!" del sábado pasado), o quizá ven peligrar la morterada que viene del Estado porque, a pesar de la corriente de pensamiento de a ver si le pagamos menos a estos, ellos siguen montando el pollo. El debate está en un momento tenis. De la Vega lanza un drive con el tema de la autofinanciación eclesiástica (y uno recordando a Gescartera y aquellas inversiones obispales). La Iglesia devuelve de volea con la pasta que se ahorra el Estado gracias a organizaciones católicas como Cáritas. Lo de Cáritas es curioso porque, ¿qué sería de ellos si no existiera pobreza? Pues no sería, por tanto, hasta les viene bien la pobreza.
Nos viene bien China, nos viene bien la Iglesia y de Franco, ni nos acordamos.
Viva la realidad.

La Iglesia II (El buen negocio)

Vimos a una monjita alzar una pancarta que decía: "Menos talante y más democracia". La disposición de la señora de hábitos a alzar sobre su cabeza la protesta no sorprende; conmueve que el cartel no sea suyo. Lo sabemos porque ni es experta en "talante", ni es analista de las palabras que la derecha repite convulsivamente en el parlamento, ni para su congregación (ni para la organización que encierra a su congregación) la "democracia" es un signo distintivo. Ella es un simple número que prueba el contubernio: las secretas y sectarias confluencias del sector más reaccionario de un partido político y las de los responsables del gobierno sectario de la Iglesia católica de España. Y eso es pecado.
Algunos dirigentes de la izquierda española recriminan a los obispos su manifestación pública; hay quien, incluso, les recuerda que no se manifestaron por asuntos "más serios", por ejemplo, la dictadura, los fallidos golpes militares, etcétera; que es una desmesura que salgan a la calle por una Ley democrática de enseñanza o por otras que aseguran las libertades sexuales de los ciudadanos... No tiene tino esa conclusión. Por varias razones; primera, porque los obispos y la iglesia "oficial" siempre se han encontrado a gusto con las dictaduras (la Iglesia es el último y más grande Imperio planetario), luego, de protestar, protestan (y como lo hacen) por decisiones parlamentarias que contradigan su esencial fundamentalismo; segunda, porque es imprescindible tener escuela para subrayar su esencial fundamentalismo. Lo terrible del caso no es que una institución religiosa quiera sentar su doctrina; lo horripilante es que exija ser una excepción en un país libre y en una confluencia de países libres como la CE; que exijan que su particularidad sea pagada con dinero público, y no con las aportaciones voluntarias de sus fieles. Y ahí se encuentra la convergencia malvada de un partido político que se empecina en no hacer política y una entidad religiosa que jamás ha hecho política.
Tres mil quinientos millones de euros se gasta el Estado en la Iglesia, con varias contradicciones en su conformidad. Por ejemplo, Hacienda nos engaña. La desproporción es: por cada 100 euros que los españoles desean donar a la Iglesia, el Estado le adelanta 140. Y siguen vivos los privilegios inconstitucionales. Los más lacerantes son las excepciones fiscales y patrimoniales.
El obispo de Zaragoza dijo que la Iglesia Católica le ahorra al Estado 3.600 millones de euros por sus labores propias. No está mal, tampoco, esa manifestación; comprenderemos al fin que los "asuntos de fe" son un negocio, que la Iglesia, al cabo, no es más que una gran empresa.
Orbe habemus y llegará el momento en que habremos de soportar que un obispo, por razones de fe, acepte formar parte de un concurso como El gran hermano.

La Iglesia I (La mala educación)

La Iglesia ha vuelto a convocar otra manifestación, y vuelve a demostrar que posee un gran dominio en el arte de desfilar por las calles. Que nadie se sorprenda; desde aquel Domingo de Ramos de hace dos mil años, no han dejado de organizar procesiones. La del fin de semana pasado tenía por objeto la nueva Ley de Enseñanza, un buen motivo para que los obispos acompañados de la plana mayor del PP cojan la pancarta y se la refrieguen por las narices al pancartero de Zapatero.
La educación es el nuevo campo de batalla donde los partidos miden sus fuerzas. En el Estado de la crispación, lo importante es tener calientes a los respectivos electorados. La única nota que parece pesar es la que obtienen los propios políticos. De ésas se ha hablado más esta semana que de la que obtienen los alumnos. Enhorabuena a ellos; según el CIS, han conseguido superar en fracaso a las propias escuelas; aquí suspenden todos, Gobierno y también oposición.
Tenemos una de las más penosas educaciones del Continente. El único récord europeo que dan nuestros alumnos se computa en las estadísticas del fracaso escolar. Pero no hemos salido a la calle para protestar por esa situación. Desde nuestra tradicional resignación cristiana nos parece más oportuno que si de lo que se trata es de acumular suspensos, lo mejor es que también compute la religión. Así, podemos suspender las Matemáticas y la Lengua, pero podemos seguir teniendo fe en nuestro futuro.
Ninguna de estas dos mujeres pueden estar ya preocupadas por la educación de sus pequeños. Es probable que ambas sean profesoras de Religión, o maestras de un colegio privado donde pagan los padres y también el Estado. Deben de estar muy indignadas para coger la pancarta a esa edad y reclamar valentía a los obispos. Les dicen que no están solos, que tras ellos hay mucha gente. El número exacto lo desconocemos, pues nuestros problemas con las Matemáticas son tan graves que algunos contaron dos millones de manifestantes donde otros contaron cuatrocientos mil.
Hemos comenzado esta discusión como lo hacíamos cuando estábamos en el recreo; llamándonos mentirosos y apelando a la valentía. Y todo, a grito pelado. Con pancartas así, sólo queda que saldemos las disputas como lo hacíamos entonces, retándonos fuera de clase. Por encima de la cartulina roja, esos dos rostros dibujan la expresión del desagrado, ese énfasis crispado con que últimamente envolvemos el desacuerdo político. Hasta que no mejoremos nuestra propia educación será imposible que mejoremos la que deben recibir nuestros hijos.
Mientras tanto, la única fórmula que encontrarán muchos chavales para dejar de tener suspensos será dejar de presentarse a los exámenes. Luego, elaborarán un currículo de una sola hoja donde la licenciatura más valiosa la habrán obtenido en la autoescuela, y dedicarán dos tardes a dejarlos en el Departamento de Recursos Humanos de las grandes superficies. Pero allí ya cuentan con cajas automáticas que no negocian convenios colectivos ni necesitan a nadie para cobrarle directamente al cliente. Mientras se mantengan ociosos, tal vez alguno se haga la pregunta que no sabemos hacernos nosotros. ¿Fueron ellos los que no supieron aprender o somos nosotros los que nos les supimos enseñar? Sin preguntas no hay respuestas. Deberíamos recordarlo de nuestro paso por la escuela.

Cervanticidio

Ahora que está a punto de zanjarse el cervantino año, la basca quiere cargarse a don Miguel para enterrarlo de nuevo en algún descampado de La Mancha después de exprimirle hasta el tuétano durante este espléndido lapso del centenario. La basca investigadora le agradece los servicios prestados publicando trabajitos de una enjundia sospechosa, en los que tachan a Cervantes de tartamudo, diabético, manco, alcohólico, foco de paludismo y, para colmo de males, inspector de hacienda. Tal ha sido la conclusión a la que ha llegado la Asociación de Médicos Escritores y Artistas (?) que durante estos días ha debatido en Málaga sobre Cervantes y los médicos. Después de tantas lindezas, uno duda si El Quijote lo escribió en realidad Cervantes durante un trance cirrótico o bien se lo birló a algún desgraciado durante una artera expropiación del Fisco. El próximo uno de enero, El Quijote volverá al baúl de los recuerdos literarios, ese lugar en el que estuvo recluido hasta hace un año, cuando a alguien se le ocurrió freír los chicharrones del Rocinante para venderlos al mejor postor. Este año del centenario ha sido el año en que más Quijotes se han publicado: Quijotes para niños y para señoras, Quijotes para leer en el metro y de cara a la Meca, Quijotes con tropecientas notas a pie de página que dificultan todavía más la lectura, Quijotes en todas las lenguas del mundo y en una sola (Esperanto), etc. Se han hecho estudios del Quijote desde todas las perspectivas posibles: las Matemáticas, la Física, la Gastronomía, la Numerología, la Geología, la Zoología y todas las logías habidas y por haber. Se ha echado de menos, sin embargo, un estudio serio sobre la erótica de El Quijote que tantas libidos, por otra parte, ha levantado entre los octogenarios de la Academia asombrosamente. Un estudio concienzudo habría revelado, por ejemplo, las verdaderas opciones sexuales de don Alonso Quijano que se masturbaba leyendo el Amadis de Gaula y esa fue la verdadera causa (ya nos lo advirtieron de pequeños) de su locura. Don Quijote salió del armario para convertirse en un heterosexual de manual en busca de su Dulcinea. Pero dejemos aquí el estudio erótico que faltaba para dentro de otros quinientos años, que para entonces las novelas de caballería serán lectura recomendada en las escuelas marcianas. Todo lo anterior viene a demostrar que el único que ha cotizado este año a la Seguridad Social ha sido don Miguel de Cervantes, que el resto de los españoles nos hemos dedicado a vivir del cuento de El Quijote con todas esas variopintas maneras de ganarse la vida que ya hemos nombrado, demostrando que la novela picaresca se ha hecho realidad en esta granja humana amenazada por la gripe aviar. Por cierto, el primer caso de gripe aviar aparece también en El Quijote durante el episodio que vivieron los dos héroes manchegos en aquella venta en la que mantearon a Sancho. La exclusiva es mía, busquen la referencia.

La Monarquía

Vaya por delante que soy consciente del enorme apego que algunas personas experimentan por una causa que genera una idolatría tan irracional, que les impide siquiera la posibilidad de aceptar un debate crítico sobre la cuestión, es más, el mero cuestionamiento de la validez y vigencia del actual status quo desata su ira, máxime, si hablamos individuos de ciertos sectores de la sociedad, como los más ultra conservadores, la milicia, clases bien estables o algunas de las personas que no pudieron acceder o completar los estudios basicos.

En efecto, en determinados sujetos, el sentimiento monárquico se manifiesta con una intensidad comparable al fanatismo deportivo o religioso, identificando esta forma de gobierno —y no cualquier otra—, como una expresión más de patriotismo nacional —relación muy lógica, habida cuenta de que la idea misma de la monarquía tiene mucho que ver con los conceptos de nación y deidad—. Pero es mejor no seguir por esta línea de razonamiento, que nos llevaría a la conclusión de que habitamos en una teocracia, lo cual no parece plausible.

Nos encontramos a finales de 2005, el nivel de madurez democrática alcanzado por la sociedad española, permite afrontar un debate sobre la monarquía, desde el respeto y la serenidad. Como ejercicio de libertad e independencia intelectual, este debate debería aportar enfoques distintos, y luego… el pueblo dirá.

En la voluntad de conferir a éste artículo el carácter más estructurado posible, voy a guiarme por una relación de preguntas que posteriormente constituirán el hilo conductor de un proceso argumental muy sencillo. Estas preguntas son diez:

1. ¿Qué es la monarquía?
2. ¿Por qué existe un monarca?
3. ¿Quién nombró al rey de España?
4. ¿Es español el rey de España?
5. ¿Qué poderes tiene el rey de España?
6. ¿Es justa la monarquía?
7. ¿Cuánto cuesta la monarquía?
8. ¿Es útil la monarquía?
9. ¿Tiene sentido la monarquía en la actualidad?
10. ¿La monarquía es para siempre?

1. ¿QUÉ ES LA MONARQUÍA?

Empecemos por el principio: ¿de qué estamos hablando exactamente? Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, la primera acepción de “monarquía” es: «Estado regido por un monarca». Obviamente, no pude resistir la curiosidad de mirar la descripción del término “monarca”, y esta es la respuesta: «Príncipe soberano de un Estado», lo cual me dejó un tanto perplejo, porque siempre creí lo que dice el artículo primero de la Constitución Española, en su apartado segundo: «La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.». Así pues: o la definición de la Real Academia de la Lengua Española contiene un grave error, o la monarquía es inconstitucional.

Insatisfecho pues, con mis pesquisas en el diccionario y la Carta Magna, opté por consultar una enciclopedia, en búsqueda de mejor fortuna: y en efecto, di con algunas definiciones muy aclaratorias:

Al parecer, al principio solo existía un tipo de monarquía: la monarquía absoluta, que como su nombre indica, confería al gobernante un poder ilimitado, de modo que quedaba en su voluntad la opción de comportarse como un gobernante despótico. Más tarde aparecieron otras formas de gobierno, a las que se llamó “monarquías constitucionales”, y que básicamente, no eran otra cosa que formas descafeinadas de la monarquía absoluta… eso da pie a muchas interpretaciones, pero a la vista del curso de la Historia en la mayor parte de países, a partir del S. XVII, se fue reduciendo más o menos suavemente la cantidad de poder que ostentaba el monarca, hasta llegar a lo se ha dado en llamar la “monarquía parlamentaria”, en la que supuestamente, la figura del monarca se limita a ser un símbolo, como el himno o la bandera.

Hay que decir, que en algunos sitios, el período de monarquía concluyó de un modo brusco, como en Francia o Rusia, y en otros quedó vacía de significado ejecutivo de la noche a la mañana, como en Japón. En otros, la monarquía absoluta ha llegado hasta nuestros días, principalmente en antiguas colonias británicas y francesas que están bien en la memoria de todos nosotros.

Algunas de esas monarquías han decidido maquillar su legitimidad pretendiendo cumplir ciertos aspectos formales de tipo legal, con lo que las podríamos llamar monarquías pseudoconstitucionales. En mi opinión, con las cotas de alfabetización que hoy en día existen en casi todas partes, eso de “yo mando porque me lo ha dicho Dios”, o eso tan oído de “Dios es de la familia”, ya no resulta muy convincente para muchos de los súbditos… y como parece que la gente todavía respeta la Ley, pues bien…

En resumen: de todas las expuestas, la forma de gobierno que hay en España es la de monarquía parlamentaria —a parte de todo este razonamiento e investigación, bastaba haber leído el tercer punto del primer artículo de la Constitución Española: «La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria»—, y por tanto, como sabemos que la monarquía parlamentaria es un símbolo, concluimos: la monarquía es un símbolo.

2. ¿POR QUÉ EXISTE UN MONARCA?

Se podría decir que tenemos rey porque siempre lo hemos tenido… o bien, siendo más correctos: que sus orígenes se remontan a tradiciones profundamente arraigadas. Parece ser que allá por el S. IV a de C., había tribus guerreras que tenían jefes; tribus que necesitaban aliarse por razones de seguridad o estrategia militar, y entonces, el número aconsejaba la creación de órganos colegiados —integrados por jefes—, al frente de los cuales se erigía un coordinador, o jefe de jefes. Del cómo se elegía a este individuo, no está documentado, pero, teniendo en cuenta que todo eso empezó a ocurrir mucho antes de Pericles, creo que el sistema no debió diferir mucho del que podemos contemplar viendo un documental de National Geographic sobre organización social de manadas de leones.

Echando un vistazo a lo que nos han contado de los últimos reinados de España, desde el punto de vista de su encuadre constitucional, veremos que ya en la Carta Magna de 1812 se le dedicaba el título cuarto entero, y —cosa curiosa—, su redacción no estaba muy alejada de la del título segundo de la actual Constitución Española.

La Constitución Española de facto, de 1834, no tenía un título específico para la corona, porque toda ella lo era en sí misma —siempre me he preguntado como rayos se puede tener texto base con entidad constitucional “supuesta”—. En 1837 se abogó por retrotraerse a la de Cádiz, de 1812, de carácter más conciliador —como la de 1978, aunque esté mal el decirlo—.

En julio de 1854, O’Donnell da un golpe de estado, e Isabel II aprovecha el río revuelto para pescar una bonita corona; llama a formar Gobierno al viejo general Espartero, que compartirá el poder con O’Donnell. Hasta que el descontento hacia el régimen de Isabel II desembocó en un nuevo golpe de estado, esta vez el de Prim, en septiembre de 1868, dando origen a la Revolución de 1868 —La Gloriosa—, que supuso el fin del reinado de Isabel II.

Las nuevas Cortes Generales sancionaron —ya en junio de 1869—, la primera de nuestras constituciones democráticas. En ella quedaron plasmados los puntos básicos de la revolución de 1868: soberanía nacional, sufragio universal, división de poderes, concepción de la monarquía como poder constituido y declaración de derechos. Estuvo vigente hasta 1873, año en que se proclama la Primera República.

En diciembre de 1876, Martínez Campos proclama a Alfonso de Borbón, hijo de la exiliada Isabel II, como rey de España. Se abría así la etapa de la Restauración, un periodo de estabilidad basada en la alternancia bipartidista de liberales y conservadores. La nueva Constitución Española ligada a este régimen devuelve la soberanía nacional al rey y a las Cortes, reconoce implícitamente la división de poderes y opta por la tolerancia religiosa, aunque deja un amplio margen a su desarrollo a través de leyes posteriores. Es el texto constitucional de más larga vida en la historia de España, ya que estuvo vigente hasta 1923.

En abril de 1931, Niceto Alcalá-Zamora proclamaba la II República Española, cuya consecuencia inmediata fue el destierro voluntario de Alfonso XIII. La República era la consecuencia de la dictadura agotada de Primo de Rivera. Con el cambio de régimen, llegó una nueva Constitución Española, promulgada en diciembre de 1931. El nuevo texto se halla en la línea del constitucionalismo democrático, que resalta la soberanía nacional, la proclamación de los derechos y libertades, y la división de poderes. Su periodo de vigencia se extendería hasta el final de la Guerra Civil.

Por tanto, podemos concluir que el monarca existe por su propio interés, y la monarquía, porque sí, porque ha existido siempre, y porque en cada momento de la Historia, su existencia respondía a un equilibrio de intereses que la hicieron posible.

3. ¿QUIÉN NOMBRÓ AL REY DE ESPAÑA?

Lejos de lo que ahora afirman los cronistas políticamente correctos, Borbón participó activamente de la política y el gobierno dictatorial, llegando a presidir las celebraciones del ilegítimo Consejo de Ministros, formando parte de los órganos de poder instituidos por quienes iniciaron la Guerra Civil Española, contra el gobierno de Azaña, Largo Caballero y Negrín, quienes accedieron a sus cargos mediante elecciones libres y democráticas.

Al rey de España le nombró el militar golpista Franco, en julio de 1969.

Y no se limitó a suplantar simbólica y puntualmente al golpista … llegó a asumir la Jefatura del Estado, del 19 de julio a 2 de septiembre de 1974 y desde el 30 de octubre hasta el 20 de noviembre de 1975. Dos días más tarde, fue coronado rey de España.

Puesto que ya en el verano de 1974 asumió el mando absoluto del país, si hubiera sido tan demócrata como algunos se empeñan en repetir, pudo haber legalizado el multipartidismo y convocar elecciones… ahorrándonos más de un año de dictadura.

4. ¿ES ESPAÑOL EL REY DE ESPAÑA?

El nombre completo del actual rey de España es: «Juan Carlos Alfonso Víctor María de Borbón y Borbón-Dos Sicilias», o dicho de un modo breve: Juan Carlos Borbón Borbón. Como vemos, el apellido se repite. La biología y la medicina, además del saber popular e incluso la Iglesia, tienen una visión muy peculiar acerca de la costumbre de casarse reiteradamente entre primos, pero bueno, esta no es la cuestión. Yendo a lo que nos interesa, Borbón es un apellido de origen francés. En efecto, el abuelo de Juan Carlos fue Alfonso, que fue nieto de Francisco, que fue nieto de Carlos, nieto de Felipe (un francés, nieto del absolutamente absoluto Luis).

Además de pertenecer a una familia francesa, el que dice ser el representante de los españoles ni siquiera nació en España, nació en Roma (Italia), el día cinco de enero de 1938. En esas mismas fechas, Franco, que más tarde sería su jefe y su amigo, acababa con la vida de casi un millón de españoles porque no le gustaba como pensaban, y porque eso le permitiría ocupar el lugar del jefe del Estado durante casi cuarenta años. Volviendo a Juan Carlos, cuando el italianito tenía diez años se lo trajeron a España. Bueno, al menos nació el 5 de enero, es decir, la noche de reyes.

Por tanto, la cuestión está clara: el rey de España es un italiano de origen francés.

Y ya puestos, su esposa —y madre del futuro rey, si el pueblo no le pone remedio—, es Sofía, una griega cuya familia fue expatriada precisamente por andar flirteando con militares golpistas.

5. ¿QUÉ PODERES TIENE EL REY DE ESPAÑA?

Los poderes del rey de España están claramente descritos en los artículos 62 y 63 de la Constitución Española, y, según dicho texto, son: dar el visto bueno a las leyes que le manden; convocar elecciones y referéndum cuando le toque; nombrar al presidente del gobierno y a los ministros cuando se lo manden; hacer como que nombra a los militares y darles medallitas de vez en cuando; estar informado de los asuntos de Estado; el mando supremo de las fuerzas armadas; dar indultos; hacer ver que manda en las reales academias; enviar y recibir a los embajadores; firmar acuerdos internacionales en nombre de España y declarar la guerra, cuando se lo manden.

Parece que tantas líneas de texto está pensadas para disfrazar la parte que más preocupa: uno de los poderes del rey es el mando supremo de las fuerzas armadas.

Por cierto, por si alguien piensa que se trata de una mera cuestión simbólica, que no debe tomarse en serio, que se trata de una tradición, un paripé del folklore español, le aconsejo que busque en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española el significado de la palabra “supremo”: «Sumo, altísimo. Que no tiene superior en su línea.»…

¿Entonces, quién da las órdenes a los cerca de cien mil soldados que tiene el ejército de España?, ¿el presidente del gobierno a quien votó la mayoría del pueblo en marzo de 2004, o un italiano nombrado arbitrariamente por un militar golpista del Siglo pasado?

Es decir: en pleno S. XXI, el mando supremo de los ejércitos de un país desarrollado y occidental, miembro de la OTAN, está en manos de un negocio familiar: vitalicio y hereditario.

6. ¿ES JUSTA LA MONARQUÍA?

Desde mi punto de vista, una cosa es justa cuando en sentido común, es buena y está dentro de la Ley. Para hacer esta prueba, someteré la afirmación al tamiz de dos Leyes bien conocidas: la Constitución Española y la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Según el artículo 14 de la actual Constitución Española: «…los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento…». A la vista de eso, no entiendo qué derecho extra tiene el hijo de Juan Borbón respecto al hijo de Pilar Bardem o la hija de Antonio Banderas. Es decir, si la Constitución Española prohíbe cualquier discriminación por razón de nacimiento, y el rey es rey solo por su nacimiento, entonces, la monarquía es inconstitucional.

Pero vayamos a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que según el segundo apartado del artículo número 10 de nuestra Constitución Española, es quien debe regir la interpretación de nuestros derechos y libertades fundamentales:

Según las doce primeras palabras, del primer artículo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, «Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos». Vamos a ver, interpretemos: ¿la monarquía es una dignidad, no? ¿o es un derecho de los reyes? En cualquier caso, si todos los seres humanos nacemos libres e iguales, ¿porqué unos nacen reyes y otros no? Si nos ponemos a descartar opciones, aunque solo sea por un ejercicio de lógica… ¿cabe pensar que los reyes no son seres humanos? Porque si no, habrá que pensar —por eliminación—, que además de inconstitucional, la monarquía es contraria a la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

7. ¿CUÁNTO CUESTA LA MONARQUÍA?

Según consta en el texto de la Ley Orgánica de los Presupuestos Generales del Estado para 2005, publicada el martes, 28 de diciembre de 2004 (no son una inocentada, pese a la fecha), se destinan dos partidas: una genérica para la «Jefatura del Estado», referencia 911M, por un importe total de 7.776.340,00 euros; y otra de «Apoyo a la gestión administrativa de la Jefatura del Estado», cuyo importe asciende a 5.282.130,00 euros. Es decir, en total: la monarquía es un símbolo que cuesta 2.172.746.589 pesetas, en un año.

No me gustaría incurrir en demagogia interesada —como algunos señalarán—, pero, en mi opinión, en un país como España, habida cuenta del incremento del coste de la vivienda, de las deficiencias en la calidad educativa, de lo escaso de la inversión en los programas de investigación y desarrollo, de las listas de espera en los centros asistenciales y hospitalarios, de las dificultades por acceder a plazas de guarderías públicas, etc. no parece justo, ni equitativo que el Estado gaste cada año el dinero equivalente a cuarenta y tres vidas completas de trabajo, en mantener “un símbolo”.

¿Qué de dónde sale el número? Muy fácil: por un lado tenemos algo más de trece millones de euros que es la asignación presupuestaria para la familia real en 2005, y por otro lado, los 513,00 euros mensuales que forman el salario mínimo interprofesional en el mismo año. Multiplicamos los 513,00 euros del salario mínimo interprofesional, por los doce meses del año (y nos da: 6.156,00 euros); la edad límite de jubilación son 65 años, y un español puede trabajar legalmente a partir de los 16 años, por tanto, la vida laboral completa de un español, puede ser de 49 años. Si dividimos los trece millones de euros que cuesta la familia real en un solo año, entre los 6.156,00 euros que cobra un trabajador al año, tenemos 2.121,25 años trabajados, para reunir el presupuesto. Si dividimos ese número, por el número máximo de años laborables en una vida, resulta que harían falta casi medio centenar de vidas completas para pagar esos bonitos trajes, helicópteros, palacios y coches blindados. Mientras, la población tiene que esperar una eternidad para hacerse una mamografía. Y eso no es demagogia, es aritmética.

Por cierto: en 2005, la pensión mínima para un jubilado de 60 años, con un cónyuge a su cargo, es de 489,72 euros, es decir, una renta per cápita de 244,86 euros.

Todo eso sin tener en cuenta que la familia del rey no tiene que preocuparse de pagar una hipoteca, jamás ha tenido que abrir un periódico ni asistir a un montón de entrevistas antes de darse cuenta de qué empleos son en realidad timos, nunca han padecido un atraco, el acceso a la educación de calidad no les supone ningún problema, y, por no tener listas de espera en los hospitales, ni siquiera acuden a la sanidad pública, cuando se supone que ellos son el máximo símbolo de los servicios del Estado.

8. ¿ES ÚTIL LA MONARQUÍA?

Todos hemos oído eso de que «tenemos democracia gracias al rey», «Juan Carlos tiene muy buenas relaciones con el monarca —absoluto— de Marruecos», «el rey es nuestro mejor embajador»… vamos a ver:

Primero: tenemos democracia por presión internacional, por coherencia con los tiempos, por decisión ciudadana y porque quienes realmente tienen capacidad para decidir sobre las cosas oscuras del Estado —la Banca, la Industria y las grandes firmas del capital y servicios— así lo quisieron en su día.

Segundo: es normal que los monarcas se lleven relativamente bien entre ellos, después de todo, prácticamente son familia además, no es raro que los profesionales de un mismo sector aúnen fuerzas… incluso las prostitutas lo hacen.

Tercero: que yo sepa, en los países “serios de verdad” no hace falta tener más embajadores que los que designe el gobierno elegido por el pueblo. Tener más de un interlocutor al más alto nivel, implica que alguno de ellos no es realmente “del nivel más alto”.

Finalmente, como factor de cohesión, unidad, símbolo de permanencia y todas esas mentiras que tantas veces nos han repetido desde la radio, la televisión y los periódicos: sería suficiente con tener solo a la bandera. Sale más barata y también está por encima de la cabeza de los militares.

Tener un rey no es útil, porque el pueblo no necesita más unidad que su propia unión, ni más permanencia que la libertad, expresada en su capacidad de votar para cambiar las cosas, en busca de horizontes mejores… o nuevas decepciones. De cualquier modo, todas esas cosas que se supone que corresponden al monarca, son competencias que deberían ser exclusivas de la persona que el pueblo elija cada cuatro años.

9. ¿TIENE SENTIDO LA MONARQUÍA EN LA ACTUALIDAD?

Tengo un amigo francés, que afirma que la monarquía es un problema del S. XIV, cuya solución se descubrió en Francia a finales del S. XVIII. Todo eso parece bastante lejano en el tiempo, de no ser porque vivo en el mismo pais que un rey de verdad, como los de los cuentos.

Y todo eso, teniendo en cuenta que las princesas ya no besan sapos; que los príncipes se parecen más a los del florentino Nicolás que al de Blanca Nieves, que según el Programa para el Desarrollo de Naciones Unidas, en el mundo hay más de dos mil quinientos millones de personas que sobreviven con menos de dos euros al día; que en España hay trescientos mil menores que sufren explotación laboral y un largo etc.

Según lo expuesto en este artículo, la monarquía es un viejo símbolo injusto, discriminatorio, impuesto por un ex militar delincuente, caro e inútil. Por tanto, tal como yo lo veo: algo que es simbólico, viejo, injusto, discriminatorio, caro, inútil y procede de un golpista… no tiene sentido, la monarquía no tiene sentido. Y todavía tiene menos sentido que ese algo, pueda llegar a dar órdenes a los militares de mi país, incluso en contra de la voluntad del presidente del gobierno electo.

10. ¿LA MONARQUÍA ES PARA SIEMPRE?

De entrada: no, la monarquía no es para siempre, tiene remedio.

Descontando el recurso a la guillotina, tan extemporáneo como la propia monarquía, existe todo un abanico de opciones para abolir esta incivilizada forma de gobierno, pero, por hablar claro: creo que sería suficiente con restaurar la república, y poner a los miembros de la realeza a trabajar, como todo el mundo.

Al final, la cuestión de la monarquía, no es más que la manifestación de un problema mucho mayor: un problema cuya base tiene que ver con la esencia misma de la injusticia: en la repugnante creencia de que algunas personas nacen con más derechos que otras. Sostener la causa del rey, es afirmar que hay personas superiores a otras, y eso es trágico, es dañino y es mentira.

La vigente Constitución Española de 1978 la aprobaron un conjunto de políticos comprometidos con el espíritu de la democracia, pero atemorizados por una clase militar que seguía muy de cerca todos sus pasos. No hay libertad con miedo, y ese miedo se reflejó en el Texto, al plasmar males menores, como la monarquía, que en aquel momento, por puro pragmatismo, no podían ser omitidos. Ningún demócrata aceptaría una fórmula de gobierno en la que la soberanía no resida en el pueblo.

 

Ventanillas y ventanas

La CIA ha puesto en marcha una investigación para averiguar quién filtró a la prensa la información sobre las cárceles secretas que EE UU tiene repartidas a lo largo y ancho del mundo. A la CIA no le importa que estas cárceles sean ilegales o que en ellas se obtenga información a punta de destornillador; le da igual que en estas cárceles se violen o no los derechos humanos porque los derechos humanos los lleva otro departamento. A ver si vamos entendiendo en qué consiste la división del trabajo. Quizá no esté bien que un sargento arrastre a un preso (ilegal) de la correa de un perro, pero esa reclamación no corresponde a esta ventanilla. Lo que nosotros tenemos que averiguar es el nombre del pervertido que fotografió al perro y envió el documento a un periódico.
Hemos preguntado por la ventanilla de los derechos humanos y resulta que no existe. De ahí también la aparición de Guantánamo. Al final, todo es una cuestión de ventanillas. Si usted se lleva sin pagar una lata de sardinas de un supermercado, tiene bastantes probabilidades de ir a la cárcel porque hay ventanillas donde denunciar ese robo. Pero si usted pretende que los autores de la matanza de Faluya respondan ante el juez pos sus crímenes, usted va de cráneo. ¿Por qué? Porque no hay un servicio de reclamaciones para Faluya. Y eso que se emplearon, para achicharrar a la población de civil bombas de fósforo, que es la versión posmoderna del NAPALM. ¿Recuerdan aquella cría desnuda, con la piel abrasada, que corría por una carretera cuando la guerra del Vietnam? Parece que los habitantes de Faluya huían del fósforo blanco con quemaduras idénticas, pero no se les pudo fotografiar porque el ejército norteamericano prohibió la entrada a los periodistas.
En todo caso, si se hubiera colado uno, un periodista, para mostrar al mundo el horror provocado por esas bombas, la CIA lo estaría persiguiendo ahora implacablemente por filtrar a la prensa esa información reservada. ¿Que quién persigue a los que lanzaron las bombas? Nadie, y no por maldad, sino por falta de ventanillas para hacernos cargo de todas las reclamaciones. No se puede estar en misa y repicando.  O en la calle fomentando mas guerras y cobrando del Estado como los obispos españoles.

El humillado Blair

Blair, seguramente animado por las torturas, los zulos y las cárceles secretas de Bush, no ve riesgos en la posibilidad de encerrar a un inocente durante 90 días si se trata de encontrar culpables por ese procedimiento. Pero los valores democráticos en Gran Bretaña han hecho que su Parlamento no sea partidario de lo mismo. De modo que el sonriente primer ministro ha sufrido un revés, que unos cronistas llaman "derrota humillante", y otros, simplemente, una humillación. La derrota humillante le supondría sólo una degradación, una depresión, de la que Blair intenta librarse diciendo algo que cuesta creer que lo diga de verdad, "que a veces es mejor perder haciendo lo debido que ganar haciendo lo que no se debe hacer". Pero no hay que excluir la posibilidad de que sea sincero, porque sabiendo ya que las armas de destrucción masiva en Irak las tenía su amigo americano en Faluya, en 2004, noviembre, y que empleaba fósforo blanco para quemar vivos a hombres, mujeres y niños, pudo haber ganado antes, como ganó, "haciendo lo que no se debe hacer", y estar hoy arrepentido. Otra cosa es que, preocupado por las consecuencias que para su país pueda tener su siniestra colaboración se exceda ahora en el recorte de garantías y libertades, con el pretexto de la lucha antiterrorista, y sufra, como algunos cronistas dicen, una humillación. Humillación es la "acción o el efecto de humillar o humillarse". Y casi todas las acepciones del verbo humillar están referidas a postraciones, inclinaciones, reverencias, sumisiones o acatamientos, a los que Blair no está acostumbrado si no es en su relación con Bush. "Hacer actos de humildad" está entre las acepciones del verbo, pero no parece que sea esta su práctica preferida como tampoco fue la de Aznar. Así que quizá otra significación de humillar -"Abatir el orgullo y altivez de uno"- venga mejor al caso, ahora que le van mal las cosas a él y parece que no muy bien a su amigo Bush.

Ventajismo epíscopal

Miles de estudiantes gritaron en la calle a Zapatero: "No nos engañarás, esta ley es igualita a la de Aznar". Pero si así fuera Esperanza Aguirre no estaría preparando a estas horas la mantilla para manifestarse hoy con los obispos contra la reforma educativa. Bien es verdad que los estudiantes son, para algunos, más de fiar que el PP. Aunque también los obispos le quitan la razón a estos jóvenes: si la nueva ley fuera igualita a la de Aznar, la manifestación que hoy alentará la Iglesia en la calle no tendría sentido; los obispos no se han manifestado nunca contra un gobierno de derechas. El ordinario de Valencia, García Gasco, que ha convocado con ardor a sus fieles a manifestarse, no lo hubiera hecho. Si lo ha hecho ahora es porque monseñor García, entre otras cosas, es de derechas, lo cual es tan indisimulable como subraya él que legítima es la manifestación. Yo diría que lo suyo más que indisimulable es obvio, pero él sabrá por qué destaca tanto otra obviedad: la legitimidad de la manifestación. Tienen los prelados igual derecho a protestar en la calle que los sindicalistas, los intelectuales o las putas. Pero gozan de algunos privilegios que no tienen los demás. Por ejemplo: medios de comunicación que además de ser espléndidos negocios no sólo no se ocupan especialmente del evangelio sino que se destinan a traicionar su espíritu. Y, luego, cuentan lo mismo con los púlpitos que con las plazas públicas. Yo no sé si Rouco pidió permiso a la autoridad para decir misa en la plaza mayor de Madrid, como lo hacen los demás para manifestarse, pero la misa del día de la Almudena se convirtió en el pregón de la mani de hoy, es decir, en un mitin. Y, para eso, cardenal o monaguillo, hay que pasar por la delegación del gobierno y hacerse con un permiso. O con dos: porque él monta toda una feria litúrgica para acabar en un discurso mundano que no es ajeno a sus intereses económicos.

Souvenir...souvenir

Mi casa empieza peligrosamente a parecerse al garito de una santera, hasta el punto de que estoy pensando en la posibilidad de comprar velas para darle más ambiente y hasta cobrar a las visitas, de forma que cuando salgan se corra la voz y pueda adquirir fama de milagrero. Luego, cuando le pregunten a los adeptos ¿y consiguió curarte?, ellos contarán que no, "pero me dio una tranquilidad enorme, porque pensé que me iba a cobrar más caro". ¿Cómo he llegado a este extremo?, se preguntarán ustedes. Pues por culpa mía mayormente y de los amigos, empeñados en traerme souvenires esotéricos tras sus viajes por medio mundo. De esa manera han recalado en mi casa desde una Virgen de Fátima, que mi madre consiguió endosarme pese a que opuse feroz resistencia, hasta la mano de Fátima, hija de Mahoma, que según me han dicho, me va a procurar dinero y felicidad. No se crean que ahí acaban mis trofeos, también tengo una especie de ojo siniestro de color azul, procedente de Turquía, que me librará del mal de ojo; auténtica arena del desierto dentro de un frasco aunque desconozco sus propiedades; agua milagrera de Lourdes y espero de un momento a otro la del Jordán, que ha puesto de moda la Infanta Leonor; un negro con un pene descomunal (creo que de Portugal) para la fertilidad; un saquito de gente preocupada (unos muñequitos a los que debes contarles tus penas para liberarte de tus angustias); un llavero con unas semillas de noséqué para que nunca me salgan almorranas; una medallita con mi nombre en caracteres egipcios, y un pollito amarillo que también me traerá buena suerte y que ahora, por lo de la gripe aviar, lo tengo envasado al vacío. A pesar de todo ello, nunca me ha tocado ni la bonoloto, ni el euromillón y encima, mi lotero, que pesa 115 kilos, nunca me ha puesto la mano encima. O lo que es lo mismo, no me ha tocado ni el gordo.

 

Sin chispa de ganas

Ayer, Manuel Rodríguez, obrero que en Granada se jugaba la vida fabricando hormigón bajo un viaducto en obras que al caer trajo la muerte a tantos, volvió al tajo sin acabar de creerse que, casi por un milagro, podía contarlo ahora. Y aunque no le faltaran razones para alegrarse de sobrevivir, su voz se debatía entre la alegría innata de su acento y la tristeza que el clima de muerte había creado en su entorno. No en vano conocía a algunas de las víctimas, pero las conocía poco, casi de vista. "Eran portugueses", esa fue la explicación que dio a su escasa relación con los muertos. La tristeza de Manuel no tenía que ver únicamente con la tragedia que le ha tocado vivir, sino con su propia tragedia diaria, con la resignación con la que ayer volvía al hormigón: "Tiene uno que volver porque no tiene otra cosa, pero sin chispa de ganas". El horror de las muertes abrió de nuevo el telón cerrado que nos impide la contemplación de la tragedia del abuso. Aparecieron en escena las subcontratas y los intermediarios, los especuladores que se enriquecen y el que vuelve al tajo resignado porque no tiene otra cosa. Sí, tiene una ley de riesgos laborales, muy buena, que le protege. Pero está sometido a la desprotección que origina quienes la incumplen y quienes no vigilan debidamente su cumplimiento. Manuel volvió al trabajo "sin chispa de ganas"; otros sufren un trabajo precario y muchos no albergan ni la esperanza de tenerlo. Y si un día apareciera el fuego en nuestras calles, como en las de París, nos sorprenderían las imágenes de la violencia como no nos sorprendieron antes las de la resignación de los pobres. Y no lo digo influido por la lectura de un rojo peligroso, sino por los informes rigurosos de la católica Cáritas. Pero los obispos, que emplean ahora sus púlpitos para convocar manifestaciones y fustigar al poder, no hablan de ninguno de tantos y tantos Manuel Rodríguez.

Contra el muerto

En la pasada fiesta de Todos los Santos, es decir, de toda la buena gente que se ha ganado el cielo por su cuenta y no ha pasado por la taquilla del Vaticano, la gente acudió a poner flores en las tumbas de sus muertos. Pero Esperanza Aguirre, la presidenta madrileña, no las fue a poner donde estuviera enterrado Eduardo Haro Tecglen. Primero, porque no es un muerto suyo, y segundo, porque su cuerpo lo está empleando bien la Medicina y no yace en cementerio alguno. Quizá por eso, Aguirre decidió hacerle en vísperas de Difuntos otro homenaje a Haro: lamentó que se le dedique una calle en Madrid por defensor de genocidas. No sé si el genocida en cuestión es Stalin, y no me consta que Haro lo haya defendido, aunque si fuera verdad que lo ha hecho en determinado contexto tampoco excluyo que haya leído mal doña Esperanza; no sería la primera vez. En cualquier caso, con la constancia pública que hay de que el periodista difunto y la condesa de Murillo no se llevaban precisamente bien, ha perdido la presidenta una ocasión de quedar como una señora y, buenas formas aparte, ya en política, de arrumbar su pretendido liberalismo en las cloacas de la extrema derecha resentida. Sobre todo, porque son muy recientes unas declaraciones suyas, muy entusiastas, en las que manifestaba su admiración por un reconocido fascista recién muerto que animaba a Franco desde la prensa a ejecutar penas de muerte, como si Franco necesitara que lo animaran. Pero, visto lo visto, mejor será no caer en lo mismo que ella. Dejémosla que revise a partir de ahora las listas de su partido para ver quién ha elogiado y quién no a un genocida. ¿Se negará a que se le dedique una calle al presidente fundador del PP, Manuel Fraga Iribarne, por haber elogiado con entusiasmo y reiteración a Pinochet y haber formado parte del gobierno de otro gran genocida?