Blogia

Nadir

13 - M consigna SMS

Ayer, quienes de verdad hicieron caja fueron las compañías operadoras de teléfonos móviles. Hubo mucho negocio en el aire. Los SMS, que es el nombre técnico de los mensajes telefónicos escritos, cruzaron el espacio durante toda la tarde, transportando la indignación de miles de ciudadanos que se sentían manipulados, impotentes y con un vértigo insoportable hacia una jornada electoral condicionada por la mentira y la manipulación. Internet hervía de deseos de encontrar una noticia que cimentara la esperanza.
Los partidos estaban presos, secuestrados por el día de reflexión. Mientras tanto, la nariz del ministro de Interior, Ángel Acebes, adquiría cada minuto nuevas dimensiones imposibles de disimular. Se producía una carrera contra el tiempo para que el día de reflexión siguiera siendo una jornada de secuestro de la información.
El objetivo del Gobierno era que la confusión y la mentira, construidas sobre la autoría de ETA de la masacre de Madrid, no explotara antes de que los ciudadanos acudieran a las urnas. Era una de esas ocasiones que se presenta en la vida en las que la distancia entre la desolación y la victoria está sintetizada en una pequeña gran noticia: los autores de la barbarie no eran vascos, sino fundamentalistas islámicos. El atentado de Madrid ya no constituía una página, sangrienta y dolorosa pero presente, de la memoria de Josep Lluís Carod-Rovira como el demonio de esta trágica campaña electoral.

PERO HABÍA --y hay todavía-- demasiadas preguntas sin resolver como para que la presión social no terminara haciendo saltar la tapa de la información decomisada.
Todo empezó el mismo 11-M con una apresurada comparecencia del ministro de Interior adjudicando a ETA la autoría de la mayor masacre de la historia terrorista de España. La fruición del ministro contrastaba con la ausencia de referencias concretas a ETA en la comparecencia de José María Aznar. El aire se empezaba a impregnar del dramático entusiasmo que dan las estrategias confirmadas. ETA, que se había constituido en el pilar de la campaña del PP, confirmaba con toda su brutalidad la necesidad de un Gobierno fuerte frente a los enemigos de la unidad de España. El PP no fue capaz de renunciar a un bocado tan exquisito para una campaña electoral interrumpida por las bombas. Esa hipótesis no se desprende de la biografía de Aznar.
Mientras tanto el PSOE se conformaba con ser prisionero de su sentido de la responsabilidad. Ni un solo interrogante sobre las medidas de seguridad en las estaciones de ferrocarriles, en unas vísperas electorales plagadas de amenazas terroristas. Ni una sola reclamación contundente sobre la ausencia de una reunión del Pacto Antiterrorista. Ni un mal gesto sobre el control de los medios de comunicación públicos. Ni una reclamación sobre la ocupación de planos televisivos de todos los miembros del Gobierno. Hasta el ministro Acebes ocupó plaza en la pancarta de la manifestación de Madrid, en vez de estar atendiendo a la seguridad de los españoles desde su despacho del paseo de la Castellana. Lo primero, la foto.
Pero las preguntas seguían reclamando ayer una respuesta que se hacía inaplazable.
Primera: ¿por qué tanto entusiasmo en que ETA fuera la responsable de la carnicería? Frente a tantos indicios excluyentes, la investigación sobre ETA seguía siendo la prioridad del Gobierno mientras Alfredo Urdaci secuestraba cualquier pregunta en los telediarios.
Segunda: ¿qué sentido tenía la instrucción urgente, confidencial y reservada de la ministra de Exteriores a todos los embajadores de España para que desplegaran la máxima actividad diplomática en divulgar la autoría de ETA ante los gobiernos de todo el mundo? ¿Los embajadores de España se acomodaron al ridículo que les exigía su ministra con total mansedumbre?
Tercera: ¿no había, en 36 horas, ningún traductor de árabe a disposición del ministro Acebes para dar cuenta del contenido de la cinta encontrada por la policía junto a detonadores idénticos a los utilizados en las bombas?
Cuarta: ¿a nadie le interesaba la información que pudiera tener Interior sobre el número de personas que debieron participar en la colocación de más de una docena de bombas en cuatro trenes distintos?

LAS NOTICIAS sobre el malestar de muchos sectores de la Guardia Civil y del Cuerpo Superior de Policía sólo se contenían con amenazas de expedientes dictadas desde un Ministerio de Interior al que la información se le escapaba de entre las manos. Los grandes medios internacionales (CNN, BBC, New York Times, Blomberg...) a mediodía de ayer empezaban a denunciar las manipulaciones del Gobierno y nos remitían a los ciudadanos a la nostalgia de cuando Radio París era la única forma de confirmar nuestras sospechas. Es tal el control de la información y el chantaje promovido por el terrorismo que las fuentes de información externas se constituían en el refugio de los incrédulos ante tal espectáculo de desinformación.
Nadie podrá decir nunca que ha habido un ápice de irresponsabilidad en el comportamiento del principal partido de oposición ni en los grandes medios de comunicación españoles. Si el terrorismo es el arte de secuestrar nuestra libertad, supeditando nuestros derechos al ejercicio de una prudente responsabilidad, EL 13 DE MARZO PASARA A LA HISTORIA COMO EL DIA EN QUE LOS ESPAÑOLES ALCANZAMOS LA MAESTRIA.
Es imposible de prever la repercusión electoral de tantas emociones contenidas. Ahora mismo, los ciudadanos votan ya con los tímpanos vibrando por las explosiones de Madrid, por los gritos y los silencios de las impresionantes manifestaciones del viernes y por la interpretación que cada uno quiera hacer de las distintas comparecencias del ministro Acebes, a medida que su nariz iba mudando de tamaño.
Esta noche ganará quien gane. Pero ni siquiera eso es ya lo más importante. Quizá hayamos logrado entre todos recuperar nuestra condición de ciudadanos y que el Gobierno que se forme y la oposición que se constituya no tengan más remedio que investigar a fondo las 72 horas que separaron las explosiones de Madrid de la apertura de los colegios electorales. Habrá que averiguar todo lo que ocurrió en los despachos de un Gobierno que se entusiasmó con la idea de que ETA fuera todavía más criminal de lo que todos sabemos e intentó, con todas sus fuerzas, que la pista islámica quedara secuestrada para el día siguiente. Una manipulación tan grande de los nobles sentimientos del pueblo español merece el reconocimiento de una indignidad que no debiera tener fecha de caducidad en la memoria de los ciudadanos.

¿personalidad terrorista?

Existe una personalidad terrorista, un perfil psicológico e, incluso, psicopatológico? La cuestión se replantea cada vez que la violencia terrorista adopta un giro extremo, como si fuera ilimitada, sin cortapisas, sin sentido, y cabe añadir que las ciencias sociales –al igual que la criminología– la han planteado con frecuencia sin olvidar la trayectoria de los grandes revolucionarios. Los atentados de Madrid, a todas luces, vuelven a plantear estos interrogantes en la medida en que parecen superar el ámbito de lo político para dar fe de un absurdo, una locura, una pérdida absoluta de humanidad.

Es menester, sin embargo –incluso en este caso–, rechazar la idea de unos autores que según esta perspectiva habrían nacido, de algún modo, terroristas; seres dotados, desde el mismo instante de su nacimiento, de una inclinación mórbida y enfermiza a la violencia. Tal vez hay que invertir el razonamiento: no se nace terrorista; se deviene terrorista, de modo que la personalidad del terrorista se comprende tanto mejor cuando se tiene en cuenta no únicamente el punto de partida, la primera infancia, la educación y el medio familiar, sino el punto de llegada y la trayectoria completa, ya que la clandestinidad, la vida en el seno de un grupo más o menos reducido y limitado, la persecución de una idea sin llegar efectivamente a debatirla con otros –empezando por aquellos a quienes afecta– conforman la personalidad.

Considérese el caso de ETA, aunque cuando se escriben estas líneas no es seguro que deban imputársele los recientes atentados.

Al principio, bajo la dictadura franquista, sus acciones eran relativamente poco violentas, y no sólo por efecto de la represión. Este movimiento capitalizó entonces muchos sentimientos y expectativas compartidas por numerosos vascos, que se sentían reflejados perfectamente en su discurso. ETA pretendía representar a la nación vasca oprimida, a la clase obrera explotada y a la libertad política que había confiscado la dictadura. Sus activistas sintonizaban con amplios sectores de la sociedad vasca, con la que, por otra parte, mantenían relaciones fluidas. ¿Quién habría hablado de locura o de personalidad psicópata para referirse a los miembros del comando Txiquia, responsable, el 20 de noviembre de 1973, del asesinato del almirante Carrero Blanco, presidente del Gobierno español y delfín de Franco?

Treinta años después, las nuevas generaciones de activistas de la lucha armada han perdido la legitimidad que les confería la oposición a una dictadura. La nación vasca ha obtenido un grado de autonomía considerable, y la clase obrera ya no es la sal de la Tierra. No obstante, subsisten en el País Vasco sentimientos independentistas, que la autonomía gestionada por el PNV no llega a satisfacer por completo. Y el conflicto que oponía entre sí el movimiento obrero y los dueños del trabajo no ha desaparecido; ha dejado espacio, por una parte, a las relaciones institucionalizadas entre sindicatos y patronos y, por otra, a la rabia social de los excluidos, de los rechazados por el cambio social, de los jóvenes parados o personas con empleo precario. Esta rabia viene a mezclarse con pulsiones independentistas para seguir alimentando conductas de violencia difusa, urbana como la de la “kale borroka”, pero, asimismo, para seguir dotando de sentido al terrorismo. La significación de la lucha armada se ve en realidad debilitada dado que el contacto con la sociedad y sus expectativas son cada vez menos patentes a ojos de los activistas, sin que pueda decirse por ello que se haya alcanzado la disociación total, puesto que persisten la rabia y el independentismo. Y, al propio tiempo, quienes persisten en la lucha armada no pueden menos que radicalizarse, enarbolar un discurso crecientemente artificial y entregarse a actos cada vez más mortíferos. En la espiral de la pérdida de sentido y de la radicalización, se refuerza el aislamiento de los activistas.

En estas condiciones, en que la violencia adopta un giro crecientemente ilimitado y los activistas cortan amarras con la sociedad, éstos son incapaces de concebir y articular un nuevo discurso; siguen manteniendo un discurso obsoleto y desfasado respecto del marco en que actúan y en cuyo seno se conjugan un marxismo-leninismo en descomposición y un nacionalismo rígido. Cada vez se prestan en menor medida a someter su discurso y sus actos a esta sociedad a la que, sin embargo, apelan. Se instalan, en realidad, en la pura ideología, factor que confiere a sus objetivos y acciones esas imágenes de un repertorio crecientemente inadaptado a las apuestas de la sociedad y en las que aparecen como elementos cada vez más dementes. En realidad, se ven arrastrados por procesos de pérdida de sentido.

La represión, sobre todo desde hace unos años y gracias a la colaboración de las policías española y francesa, refuerza esta tendencia de un modo paradójico porque, cuanto mayores éxitos alcanzan, como se comprueba, la misma acción represiva más priva a ETA de sus dirigentes más curtidos y experimentados, los que saben cómo combinar lucha política y lucha armada. Nuevos dirigentes reemplazan a los más antiguos; estos dirigentes más recientes poseen menos experiencia y formación política, son gentes más frustradas y más radicales. Más dispuestas –también– a entregarse a conductas extremas, radicales. Se ven tentados a precipitarse en el abismo de conductas violentas, unas conductas que han dejado de interesarse por la posibilidad de sumarse a una lucha de carácter político. Los procesos sociales, culturales y políticos que acaban de mencionarse brevemente no hacen más que activar las conductas de unos actores cuya personalidad se habría fraguado desde la infancia. No hacen más que abrir la senda a individuos psicópatas, nihilistas o arrastrados por un sabor inextinguible de la violencia en mayor o menor grado. Contribuyen, sobre todo, a encerrar a sus protagonistas en lógicas en cuyo seno sólo pueden desarrollar determinados rasgos de personalidad en tanto que otros se atrofian. La imagen de locura que puede asentarse en la retina a propósito de estos individuos corresponde más bien al desenlace de una trayectoria que otros abrieron en una coyuntura histórica determinada y que ellos tratan de proseguir en un contexto completamente distinto. En este sentido, si se confirma la hipótesis de una responsabilidad de ETA en los atentados de Madrid, hay que pensar que el carácter delirante de esta acción significa el final de una época, el agotamiento absoluto del sentido de un combate que –ayer– hablaba de liberar a un pueblo, una clase, una nación y que, en la actualidad, ya no puede seguir empleando este lenguaje. Y, si esta hipótesis fuera invalidada –ya por completo, en beneficio de la pista de Al Qaeda o, en parte, en beneficio de la idea de una “empresa mixta” compuesta por ETA y Al Qaeda–, ello no modificaría en nada el razonamiento que acaba de exponerse en estas líneas y que pide que deje de hablarse de personalidad terrorista: es preferible prestar atención a procesos generales, mundiales y locales a la vez, y a aquellos que caracterizan los movimientos que practican la violencia, que son los que mejor dan cuenta de la forma en que sus protagonistas se entregan a conductas extremas.

La lista

No dudo de las buenas intenciones de la vicepresidenta y consejera de Sanidad, María del Mar Julios, al decidir la publicación de las listas de espera quirúrgica en los hospitales públicos del Archipiélago (más de 25.000 en la cola) en la página del Gobierno autónomo en internet. No, no lo dudo, a pesar de que una década larga de articulismo político me ha aconsejado instalarme en la duda y pagar religiosamente todas las hipotecas del escepticismo. Pero resulta particularmente llamativo que nos felicitemos, ahítos de orgullo cívico y hasta patriótico, porque el Gobierno de Canarias (la primera, eh, la primera administración autonómica en hacerlo) nos facilite una información a la que tenemos perfecto derecho como ciudadanos y que nos ha sido escandalosa, ruin y miserablemente negada hasta anteayer. Pues nada, que muchas gracias, señora vicepresidenta, es usted muy amable.
Como su partido político o cama redonda, léase Coalición Canaria, lleva gestionando la Consejería de Sanidad desde 1993, cabe suponer que la meritoria decisión es suya y solo suya, y que si los Ejecutivos presididos por Manuel Hermoso y Román Rodríguez no se le adelantaron, no fue por toleta negligencia u ocultación culposa, sino porque no querían preocupar al respetable con minucias. Imagino a sus antecesores en la Consejería de Sanidad y en el Servicio Canario de Salud, señora vicepresidenta, acumulando y contrastando datos hace cuatro, seis, ocho años, sí, en 1995, por ejemplo. “Oye... ¿cuántos tenemos en lista de espera en toda Canarias?” “¿Ahora mismo? Bueeeno... Deben ser unos 8.000 pacientes...” “Pues no digas nada... Total, porcentualmente son cuatro gatos”. De manera que ustedes, sabiamente, han esperado a que se acumulen 25.000 pacientes, 25.000 molestias, angustias, incertidumbres, pequeños y grandes dramas, para desvelar una cifra realmente redonda e impactante. Ahora sí que sí.
¿La publicación de las listas de espera tendrán efectos positivos? No me atrevo a aventurarlo, pero el escepticismo, ustedes disculpen, vuelve a morderme el cogote. Tiendo a no creerlo, fundamentalmente porque aquí, en Canarias, la ciudadanía es un agregado de individuos y no una fuerza sustentada en una sociedad civil más o menos articulada. Y un ciudadano aislado apenas puede ser considerado un ciudadano, igual que un corazón solitario no es un corazón. Estaremos en la lista pero seguiremos sin saber cuándo nos tocará, señora vicepresidenta, e intuyo que estaremos tan huérfanos y meones como antaño a la hora de protestar. Aquí solo protestamos por los pinos de Vilaflor, pero no por nuestras prótesis, nuestras diabetes y nuestras osteoporosis. ¿Se han percatado, pacientes lectores, que buena parte de la autopista del Norte está a oscuras? El Cabildo se niega a recibir la obra y la Consejería de Infraestructuras a pagar las facturas eléctricas.Y así avanzamos durante kilómetros en una emocionante oscuridad. María del Mar Julios ha encendido una bombilla en la sanidad pública. Una bombilla bienintencionada, pero destinada, sobre todo, a iluminarse a sí misma.

Cristina Tavío

La mayoría de los cargos públicos y más o menos orgánicos del PP de Tenerife esperan que, después de las elecciones de marzo, la cabeza de Tavío baje rodando elegantemente por la calle Castillo. Lo que haga posteriormente Tavío con su cabeza (si no se le abolla antes de llegar a la Farola del Mar) les deja indiferentes.

En realidad si los anhelos de guillotina están amansados es por el patriotismo de partido (o sentido común) que impone la proximidad de la convocatoria electoral. Pero antes del verano el PP tinerfeño deberá celebrar su congreso insular y allí la esperan un centenar de egregios militantes con una actitud patibularia. No la aguantan más. Y su insoportabilidad es tan alta que, si no accede a consensuar algunas posiciones en las listas al Congreso de los Diputados y el Senado, la situación interna de la organización conservadora puede llegar a ser implosiva y desembocar en la enésima crisis caníbal de los aznaristas tinerfeños.

El intenso, agobiante y a veces delirante trabajo organizativo y logístico emprendido en su día por su sacrificado antecesor, Guillermo Guigou, y dirigido básicamente a reforzar la implantación municipal del PP de Tenerife, ha sido abruptamente abandonado.
Tavío eligió como secretaria insular a Vicenta Díaz en la que vio como mérito fundamental su carácter políticamente inofensivo: no se fiaba absolutamente de nadie. En varios municipios tinerfeños (entre los que destacó el grotesco caso de La Laguna) ignoró con indisimulable desdén las preferencias y sugerencias de los comités locales. Su empeño en simultanear la candidatura a la Alcaldía de Santa Cruz con el segundo puesto de la lista al Parlamento potenció las críticas a un divismo pegado a la cartera. Y por último, la decisión de entrar a formar parte en los equipos de gobierno del Ayuntamiento de Santa Cruz y del Cabildo de Tenerife (corporaciones en las que CC dispone de mayoría absoluta) han recibido por muchos de sus muy hartos compañeros la acusación de entreguismo y vasallaje a los nacionalinsularistas. “Está bien pactar con CC en las instituciones en las que no cuentan con mayoría absoluta”, preguntaba un dirigente del PP a un veterano militante en las puertas del Parlamento, “porque así lo dice el pacto y porque es tan responsable como rentable, ¿pero que hacemos con Miguel Zerolo y Ricardo Melchior?”. El otro sonrió sarcásticamente: “Te diré lo que no hacemos: ni gobernamos ni ejercemos la oposición”. La cada vez más extensa y sólida oposición a la gestión política de Cristina Tavío en el PP de Tenerife no quiere oír hablar de Raquel Lucía Pérez y de Eva Navarro como candidatas al Congreso y al Senado. La primera es ya una oronda metáfora del arribismo más desvergonzado y a la segunda se le exige que se concentre en Puerto de la Cruz y no siga acaparando un escaño que solo utiliza, de tarde en tarde, para sentarse. Si Tavío sigue desoyendo el creciente malestar de su organización puede estallarle en plenas Navidades. Y no debería confiar en exceso en la protección demiúrgica de José Manuel Soria. Que le pregunte a la cabeza de Guigou

Halloween, lo nuestro

Año dos mil y tantos: los vecinos de la muy noble, invicta y demás ciudad de Santa Cruz de Santiago, se asustan unos a otros con disfraces de muertos vivientes, brujas, fantasmas y demás prendas de horror, incluidas algunas de Ágatha Ruiz de la Prada, adquiridas en grandes (sobre todo) y pequeñas superficies comerciales, y con los horrendos maquillajes de la Srta. Pepis, que las maquilladoras, disfrazadas de Cruela de Vil, aplican con una inquietante sonrisa en calles y plazas.
El Sr. Alcalde, disfrazado de vampiro (no tuvo que comprarse absolutamente nada), asusta a los vecinos con una subida del IBI (léase Impuesto sobre los Bienes Inmuebles) y del PAN (léase tal cual), al mismo tiempo que, desde su limusina de dos pisos, sus concejales, disfrazados de zombis, trolls y fantasmones, lanzan a diestro y siniestro (más a diestro), caramelos de menta y eucalipto –por lo del mal aliento de la multitud un poco pasada en líquidos etílicos–.
En la Ciudad de los Adelantados (algunos), muchachos y muchachas de la LOCE (léase con cierto temor y desconfianza), disfrazados de Terminator, chantajean a sus profesores al grito de: ¡Susto de infarto o aprobado general!, y ellos se defienden como pueden con eso de los itinerarios, mientras guaguas disfrazadas de coches fúnebres invitan a los jóvenes y no tan jóvenes zombis a bajar a la Plaza de España (una grande, libre y espaciosa) donde rayos láser, con terroríficos destellos en forma de araña, espadas de la guerra de las galaxias, calaveras y demás artilugios de terror, anuncian el gran macroconcierto “Aquelarre”, con la intervención super especial del grupo fantasmal y virtual “Los Cocas”
Ya, muy entrada la madrugada, los barrenderos municipales se encuentran con el no menos terrorífico espectáculo de una plaza y aledaños cubiertos de envolturas de caramelos, chupa-chups, otras envolturas menos confesables, escobas (que alguno aprovecha, por eso del ahorro), botellas, cristales, latas, cartones, pis, caca y otros líquidos de dudosa procedencia, mientras van siendo dados de alta, después de las suturas, vomitonas e inyecciones correspondientes, los muchachos/as víctimas del jolgorio.
Como no podía ser menos, en los periódicos y otros medios de comunicación de la isla se comenta el gran éxito, la tranquilidad y el civismo de la Fiesta de Halloween, sin que falte algún comentarista oportuno (¿pagado?) que nos hable de la tradición de esta fiesta que, como todo el mundo sabe, viene celebrándose “desde tiempos inmemoriales”.
Y es que Halloween –como F+D o como el Son Latinos– es lo nuestro.
Claro que en estos “eventos” siempre hay algunos advenedizos que aún no entienden cómo la gente confunde multiculturalismo con uniformidad e, ilusos, continúan comiendo castañas asadas y torrijas para celebrar el día de Todos los Santos. ¡Una pena!

Llámame Leti

Cuando, ya adolescente, descubrí que mis padres me bautizaron María del Carmen Balbina Gloria del Monte Carmelo, no les guardé rencor porque pensé que los viejos habían hecho una inversión nominal para que pudiera guarecer un buen matrimonio y salir en las páginas en blanco y negro del ¡Hola!, que es donde aparece la gente que tiene posibles de verdad y a los que, por si fuera poco, les sobran hasta apellidos.
Transcurridos muchos años, la inversión paterna resultó un auténtico crack, lo que me llevó a realizar un análisis macroeconómico del fallido intento para descubrir que no basta con tener cuatro nombres, sino que es necesario contar con una preposición y/o conjunción o guión que enlace los apellidos. Al estilo Fitz-James. O Fernández de la Encina y Sotogrande. No obstante, lo esencial, tratándose de una mujer –como es mi caso– es disponer de un diminutivo que consagre el estatus social. Por ejemplo, Chiti. O Pitita. Incluso apelativos como Pupi, Chuchi o Chichi son socialmente aceptados en los círculos de la sociedad pudiente, donde suelen destacar por su sencillez a la par que elegancia, las portadoras de estos alias que a muchos nos provocan la risa. Ignorantes que somos. Ahora, lo último de lo último, lo más fashion, tras el anuncio de la boda real, es tener un nombre español con una errata extranjera. Por ejemplo, Letizia en vez de Leticia, así que me he apresurado a contárselo a mi cuñada para que le ponga una hache a Elena y no responda a quien no la llame por el apelativo de Bilita. A mí me pusieron Mary, como las domésticas. Y encima, libro los jueves.

Madrid Zona Cero

Pensaba yo el domingo (Tamayo aparecía en televisión depositando su voto, entre el abucheo de un grupo de madrileños indignados) en qué tipo de gente podía haber votado a este individuo.
Votó Tamayo a una hora tan tardía que por poco no llega a tiempo de votarse a sí mismo. Pero no estoy seguro de que se votara: Tamayo no votó a Tamayo, creo que votó a Esperanza Aguirre. Que quisiera engañar a los otros no supone que intentara engañarse a sí mismo.
Y ha sido la propia presidenta electa la que ha venido a alimentar ahora mi sospecha.
A la pregunta de un periodista sobre la opinión que le merece que 6.200 ciudadanos dieran su voto al partido del traidor, contesta: “Que si Tamayo hubiera obtenido suficientes votos habría obtenido representación parlamentaria”. Ante tamaña obviedad por evasiva, el periodista insiste: ¿Comprende que haya ciudadanos que han votado a Tamayo? Y vaya si lo comprende. Después de insistir en lo mismo, responde en serio que de haber obtenido representación “sería una opción socialdemócrata en contraste con el ala más radical del partido socialista”.
Así que si Aguirre y Tamayo coinciden en el falseamiento ideológico podrían coincidir en el voto. Ese engaño reporta a ambos el mismo beneficio. Si ella tiene por socialdemocracia un vertedero y por radicalidad lo mismo que Tamayo, queda claro su argumento. Además, en el contraste que aprecia entre la izquierda más verosímil y la del negociante, a favor de la del negociante, radican ciertos intereses que afectan a Tamayo y tal vez a ella misma. Y cuando añade que le parecen muy pocos los votos que ha conseguido el tránsfuga, mientras vemos con horror que 6.200 personas son capaces de eso, se evidencia lo agradecida que está a Tamayo. Al fin y al cabo, gracias a él ha tenido una segunda oportunidad y será ahora presidenta.

Pedro Duque y las moscas

Si no existiera la fuerza de la gravedad, tendríamos que inventarla con carácter de urgencia. No hay más que ver lo mal que lo pasan los astronautas para ejecutar movimientos biólogicos de todos los días como orinar o defecar.
La semana pasada pusieron en la tele un reportaje sobre Pedro Duque que arruinó la imagen aguerrida que tenemos de los astronautas al explicarnos que se subian a la nave espacial con unos Dodotis porque se lo hacian encima. Dios Santo!.....Un astronauta con Dodotis es como un sheriff con babero: una contradicción. Alguien debería haber prohibido la emisión de ese programa innecesariamente desmitificador. ¿Que niño querrá ser astronauta si la condición para ello es regresar a los pañales?.
A Pedro Duque le han encargado que controle las moscas y las plantas. Los científicos quieren averiguar si en ausencia de gravedad se vive más tiempo o menos tiempo y si los tomates crecen más deprisa o más despacio. Nadir lo ha dicho claramente, pero existe la sospecha de que los seres vivos, una vez liberados de la carga de la gravedad, nos desgastariamos menos al no tener que hacer fuerza para levantar las piernas. Por la misma razón, las plantas crecerian a velocidades siderales sin el frenazo de la gravedad. O mucho me equivoco o hay una campaña contra la gravedad que no comparto. Quiero decir que estoy completamente a favor de ella, aun en el caso de que nos quite unos años de vida unos centimetros de estatura. Personalmente no podría soportar que los perdigones de Fraga o las provocaciones de taberna de Aznar cuando habla de la vida y la pacificación se quedaran flotando en el aire en vez de caer inmediatamente al suelo.
La gravedad nos mata, si, pero sin ell ano podríamos vivir. Sin gravedad, los escritores malos no podríamos hablar de los" grávidos senos" de la protagonista de su novela. Lo de los "grávidos senos" me imprsionó mucho de pequeño en un relato del oest.Lo primero que miro ahora de unos pechos es si son grávidos. No podría soportar unos pechos ingrávidos, ni un Dodotis como el de los astronautas. O sea, que estoy más identificado con las moscas, que han volado allá arriba a la fuerza, que con Pedro Duque, que esta allí porque quiere.

Mambrú

Muy amenazado se siente Aznar: ya está animando a la Guardia Civil a pasear sus tricornios por esos mundos.
Ayer mismo estuvo con la Benemérita y le presentó un futuro de trabajo que ya no abarca sólo las carreteras y el entorno de sus casas cuartel sino otros países y otros mundos en los que España está llamada por él, y a costa del presupuesto que no gasta en sanidad ni en enseñanza pública, a meterse en follones.
Ahora va de los cuarteles, donde hace fervorines patrióticos, a los mítines y, aunque en campaña haya cierta licencia para las tonterías, no está de más recomendar al estadista que no se pase en el desafío tonto a Zapatero y mezcle churras con merinas.
Que eso ha sido su reto fanfarrón y risible de invitar al socialista a sacar una pancarta contra la ONU –su obsesión con las pancartas merece estudio psiquiátrico– confundiendo lo que la ONU legaliza ahora con la guerra ilegal, que ilegal sigue siendo, y en la que se metió hasta las cachas. Pero no debe irritarse la oposición cuando Aznar hace el ridículo desde la simplificación artera que persigue el engaño, aunque su irritación provenga de que la falsedad se traslade al telediario, confiando en el despiste de las audiencias.
Porque las tonterías tienen su eficacia en una sociedad sometida a la confusión, pero lo que más debería preocupar a la oposición y preocuparnos es eso de las “acciones anticipatorias”, que defiende ahora, lo mismo que defendió antes las guerras preventivas: matar por si acaso, destruir por si acaso, masacrar por si acaso.
Lo que han hecho en Irak. Si se tiene en cuenta, además, la facilidad con que su ministro de Interior da por bueno un perfil del delincuente, o se lo fabrica, y el modo en que él ha visto armas químicas donde sólo había detergente, se podrá advertir en qué manos está nuestra seguridad.
Por no decir en qué cabezas.

Funcionarios

Canarias es la segunda comunidad autónoma con más empleados públicos en relación con su número de habitantes. El dato se publicó el domingo y suscitó un amplio debate entre los amigos que tomábamos café, la mayoría de los cuales consideraba,( por este orden) una barbaridad, un escándalo y una vergüenza tener una Administración de estas dimensiones.
Me costó convencerlos de que la Administración canaria anda justita de personal. Ahí van los datos:

Dice el INE que el Gobierno regional tiene 59.935 empleados públicos, cifra a la que hay que aplicar un factor corrector por el hecho insular, lo que situaría el número en 48.646.
A éstos hay que descontarles 836 eventuales, que entran y salen del Ejecutivo con la misma facilidad que los consejeros.
De los 47.810 restantes hay que eliminar a 11.456 que son liberados sindicales.
Nos quedarían 36.354, cifra que tampoco se ajusta a la realidad porque al menos 8.723 se encuentran de baja por lumbalgias, depresión, tendinitis y atrofiamiento de los dedos de la mano derecha.
La nada desdeñable cantidad de 5.369 empleados públicos invierte su tiempo en enviarse correos electrónicos cachondos, desayunar, jugar al solitario o hacer la compra en el supermercado de la esquina.
Con sólo 22.262 funcionarios, nos encontramos con que 12.678 conducen coches, descuelgan teléfonos, ponen sellos de registros de entrada y salida, etiquetan sobres, rellenan portafolios, cambian bombillas y arreglan ordenadores.

Hay algunos que han accedido al empleo público vía parental o vaginal, pero no cuentan porque son pocos y además no hacen nada. En definitiva, que tenemos menos de un funcionario por habitante para prestarnos una atención adecuada, lo que evidencia lo injusto de nuestras críticas a los funcionarios y al Gobierno que hacen más de lo que está en su mano por cumplir los principios de la Ley de la Función Pública: eficacia, profesionalidad, diligencia e imparcialidad.

Grúas y poemas

De pequeño tenía un juego que se llamaba Mecano. Estaba compuesto por muchas chapas metálicas e infinidad de tornillos que servían para montar pequeñas piezas de ingeniería infantil. Lo malo del juego es que, a pesar de sus múltiples posibilidades, estaba bastante limitado. Porque yo de pequeño soñaba con hacer un robot, un autómata, algo que se moviera sólo y que interactuara conmigo.

Pero claro, era imposible, así que procuraba que lo que construyera fuera, al menos, bonito. Por eso pasé mi infancia caminando como un equilibrista por la cuerda tendida entre mis sueños imposibles y la estética de la realidad. Porque en general nuestros sueños infantiles son muy difíciles de construir.

A veces nos faltan los materiales, otras veces la habilidad y muchas otras son sencillamente imposibles para la época en que vivimos. Quizás por eso los libros eran una agradable válvula de escape. En los libros, o en los tebeos, los sueños y la realidad se fusionaban de una manera imposible y mágica. Mortadelo y Filemón utilizaban el zapatófono para comunicarse mucho antes de que aparecieran los teléfonos móviles en el firmamento colectivo. Así que casi sin darme cuenta cambié de juego. Pasé de uno donde se ensamblaban chapas y tornillos a otro donde se juntaban letras y palabras. Los libros eran una gran obra de ingeniería sin las tristes limitaciones de la realidad. Pero claro, cuando uno ha pasado gran parte de su niñez jugando con “Mecanos” no puede evitar sentir admiración ante cualquier estructura de hierro.

Por eso, ahora, siempre que miro una grúa me apetece sacar del baúl de los recuerdos mis juegos infantiles. Me encanta detenerme en la calle y contemplar sus movimientos. Me fascina ver subir y bajar las pesadas cargas que transporta, mediante movimientos gráciles y armoniosos. Las grúas son piezas estilizadas, delicadas, elegantes en un mundo pesado repleto de cemento y hormigón. Me gusta ver su montaje, a veces me parece que contemplo a los trapecistas de un circo. Las grúas tienen una influencia poderosa en la sociedad. Nos indican un futuro cercano repleto de obras nuevas, de novedades y de ilusión. En Berlín después de la caída del muro, vendían postales donde se veían cientos de grúas al atardecer, como si fueran una bandada de pájaros antidiluvianos contemplando la puesta del sol.

La gente mira las grúas y deja volar la imaginación, porque son la semilla del cambio. Lo malo es que las grúas son como los “Mecanos”, están demasiado atadas a la realidad y nunca construyen nuestros sueños, sino sólo la parte real y sólida de ellos. Pinocho nunca habría existido sólo con madera. Por eso para ver realizada la otra parte, la imposible, la quimérica, seguimos necesitando ese material tan absurdo que son las palabras. Hoy día quizás ya no se hacen postales de bibliotecas, pero si que se vende Hollywood. Las películas y los libros son el resultado de esas grúas irreales que están en nuestras cabezas.

Quizás por eso ahora ya no juego con “Mecanos”, quizás por eso escribo artículos o hago fotografías o me empeño en inculcar lo poco aprendido. Porque me gusta construir cosas imposibles y no tengo los conocimientos, los medios o la paciencia para inventar algo nuevo y sólido. Disfruto juntando letras con tornillos de tinta y cuando termino paseo entre las grúas que pueblan las calles, sabiendo que yo mientras tanto construyo la irrealidad donde vivo. Por fin de adulto he encontrado el camino para pasear con serenidad entre mis sueños imposibles y la estética de la realidad. Sigo soñando con construir un muñeco que se mueva por sí mismo, pero ahora ya he renunciado a hacerlo con tornillos. Dejo esa tarea en manos de otros mas listos o de las siguientes generaciones. Mientras tanto en mi taller irreal, en mi mesa, el flexo imita a una excavadora de plástico, yo sigo jugando como cuando era pequeño y los personajes van creciendo como los edificios en un campo de grúas.

Nacionalismo y equilibrio mental

Un nacionalista suele ser un tonto convencido de tener razón. El problema del nacionalismo es que está fundamentado en un error, en un cariño por el terruño donde echaste la primera vomitona de borrachera adolescente, por el cacho de piche donde orinaste en una noche de verbena.

Ya nadie descansa bajo un pino, ahora los viandantes maldicen en las paradas de guaguas. Ya nadie se reconforta con el agua de la fuente, ahora juntamos colesterol en las hamburgueserías de artificio con refrescos sobreazucarados. Pero no, ésa no es la mentira. La falla del nacionalismo es que se rige por los mecanismos del enamoriscamiento y no del amor. El enamoriscamiento es capricho mientras que el amor, para afianzarse, necesita de un cúmulo de razones, de mucha táctica y de bastante inteligencia. El enamoriscamiento es capaz de elevar a lo más alto del sentir patrio a una cabra que apesta a estiércol con las ubres a punto de estallar, el enamoriscamiento puede incluso justificar que las patrias valen muertes y que una bandera necesita saludos.

Pasión y razón sólo cuadran en la rima, porque en el contenido se alejan. La pasión jamás atiende a la cabeza. El nacionalismo es un apasionamiento que no soporta un simple juicio razonable. El nacionalismo es un tópico contra el que valen todos los clichés. Es cierto que se cura viajando, o sea, que es panacea de los catetos sin cultura y maldición de los que manejan más estímulos porque dieron muchos pasos fuera. El nacionalista irredento es capaz de buscarle peros al maná del paraíso porque el potaje de mami siempre le sabrá mejor. Antes nadie revelaba esas miserias de barriada, ese enaltecimiento de la calle llena de cacas de perro. Ahora el nacionalismo tiene bula porque todas sus apelaciones son fáciles de justificar. ¿Por qué es delicioso el gofio que atraganta? Porque es tu gofio y lo comían aquellos guanches anclados en la prehistoria que algunos quieren ver como un modelo de vida ideal en el siglo de internet.

El nacionalismo apela a tantas estupideces que termina por desmontarse a sí mismo. Y cuando ya no encuentra razones para el debate, termina recordando el árbol genealógico del rival a pesar de que no acierte. Pero al nacionalismo hasta la sangre le importa un bledo, es un sentir tan ínfimo que ni siquiera necesita de un mínimo de razón genética. Los más patriotas son los hijos de extranjeros.

Por mucho que se empeñen los Tanausú y los Rayco, siempre habrá un mar más limpio, un vino más delicioso y una música más emocionante que la de su puñetera patria. Desde mis tatarabuelos, todos canarios y vascos. Antes, no me acuerdo.

Siniestros y catástrofes

La Ley de Presupuestos establece que el Gobierno autóctono puede quitar dinero de unas aplicaciones presupuestarias y pasarlas a otras cuando esté justificado “por siniestros, catástrofes, otras materias de reconocida urgencia o por razones de interés público o social”.

Dicho y hecho, el Ejecutivo acaba de remitir al Parlamento una comunicación en la que explica que ha quitado cuatro millones de euros (700 millones de pesetas de las de antes) a Sanidad y Educación para que la Televisión Canaria pueda retransmitir los partidos de fútbol del Tenerife y Las Palmas, ya que considera que “el fomento del deporte” (es decir, el fútbol) es uno de “los principios rectores de la política social y económica”, y que su retransmisión gratuita “reviste interés social por su repercusión en el conjunto de la sociedad”.

Resumiendo, que nuestro Gobierno no cree que sea siniestro que los enfermos de cáncer no puedan recibir tratamiento por estar averiadas las máquinas, pero sí una catástrofe que no podamos ver fútbol . Esta comunicación llega al Parlamento la misma semana en que el portavoz del Ejecutivo, Antonio Castro, proclama que el Gabinete de Adán Martín tiene casi ultimados los Presupuestos “más sociales” de la historia, afirmación que me hizo recordar al elegido como mejor chiste del planeta: Dos cazadores están en el bosque cuando uno se desmaya. No parece respirar y el otro hombre toma un móvil y llama al servicio de emergencias. Dice jadeando al operador: “¡Mi amigo está muerto! ¿Qué puedo hacer?”. El operador con voz calmada le responde: “ Primero, vamos a asegurarnos de que está muerto”. Se hace un silencio, luego se escucha un disparo. De regreso al teléfono, el cazador dice: “Ya está muerto. ¿Y ahora qué?”.

Ahora, supongo, la felicidad de morirte de cáncer mientras ves el partido del Tenerife por la tele autonómica. No se puede pedir más.

POR EL MAR CORREN LAS LIEBRES

Ana Palacio irá directamente al cielo. No se puede ser tan candorosa ni estar tan dispuesta a perdonar los pecados de su jefe. Se hace un lío con las palabras, confunde "mandato de" Naciones Unidas con "paraguas de". El hombre que cubría las espaldas de Tony Blair, Alastair Campbell, Director de Comunicaciones del Primer Ministro, ha dimitido. Eso es lo que se estila en el Reino Unido donde las mentiras acaban pagándose con la dimisión y las verdades con el suicidio.

Curiosos británicos que no están obligados a leer y que ignoran las sutilezas del catolicismo donde la mentira piadosa es recompensada con trozos de cielo. Los anglicanos no tienen derecho a mentir. Como a Pinocho, les crece la nariz. Habrán visto que la nariz respingona de Ana Palacio sigue siendo pequeña y apunta, como toda ella, al cielo.
Es muy difícil decir al mismo tiempo que no somos fuerza de ocupación como los EE.UU. sino fuerzas humanitarias y, al mismo tiempo, que estamos allí porque lo han pedido las Naciones Unidas. Buena ella sabe que hemos querido, a lo largo de la Historia, imponer a todo el mundo lo que decía el Papa pero que cuando este no nos gustaba, pedíamos su relevo o le sitiábamos en el Vaticano. Aquí pasa lo mismo con la ONU. Esta nos sirve para ciertas cosas (como a Bush) y cuando no nos conviene lo que dicen sus inspectores, al señor Hans Blix y sus expertos, los mandamos a tomar viento.

En Azores se produjo la declaración de guerra de unos señores que la tenían decidida desde meses antes. José María Aznar vociferaba en nuestro Parlamento que la resolución 1441 era suficiente justificación para intervenir militarmente contra Sadam Huseín. Mientras tanto, la decisión española de apoyar a EE.UU. ya estaba tomada, dijesen lo que dijesen en el Consejo de Seguridad Francia, Rusia, China, México o Chile. Bush tenía ya cerca de 150.000 hombres en Kuwait, con todos sus pertrechos, desde hacía semanas y hasta meses. ¿Alguien pensaba que estaban allí para asustar al déspota iraquí? ¿A quienes pretendían engañar? Está comprobado que durante los meses que precedieron a la intervención, los vuelos angloamericanos que patrullaban las zonas Norte y Sur de Irak, zonas de exclusión aérea para los iraquíes, se hartaron de machacar rampas de lanzamientos de misiles, estaciones de radar, concentraciones de tanques, etc. La guerra estaba estudiada al detalle en el Pentágono y su empaquetado político lo era por el Departamento de Estado. Federico Trillo-Figueroa, el héroe de Perejil (y viva honduras!) y la Supernumeraria Ana Palacio se encargarían de cubrir los frentes militar y diplomático, al estilo Monseñor Escrivá de Balaguer. Más que el Duo de la Africana, esta pareja ha representado, para los españoles, el de Pimpinela.

Pero bueno, por fin había decidido Aznar quien era su sucesor. La verdad es que, por una vez hay que alabar su mediano buen gusto. Tomar a Mariano Rajoy por sucesor es cambiar el rostro de la derecha y convertirla en casi civilizada. Para muchos, el recuerdo de 40 años de férreo galleguismo puede hacerles odiar al rapaz pero de verdad, el chico es alto y los altos son buenos por definición. No es que Mariano Rajoy haya dicho verdades sobre el Prestige y el vertido de crudo en las costas de su Galicia natal. Todavía no sabemos si lo que va a costar la extracción del petróleo que queda en los tanques del pecio vale los millones de euros que va a costar la operación de rescate. Total…. ¡17.000 toneladas! Después de lo recogido a mano, más valdría gastar el dinero que se piensa dedicar a esta tarea, al desarrollo de la zona.

Con Aznar, Trillo, Palacio y Arenas, siempre sabemos que mienten. Con Rajoy nos quedamos pensativos sobre si ha dicho la verdad, ha mentido o nos toma por gilipollas. Los primeros abren la boca para soltar trolas sobre nuestra misión en Irak. No nos explican por qué, países tan relevantes como Francia, Alemania, Rusia, la India o Pakistán no quieren aportar tropas o dinero si no es bajo el mando de la ONU. Ni por qué doña Ana es la más vehemente defensora de que no se interrumpa la cadena de mando. Con Mariano Rajoy, esto no sucederá. Su galleguismo le llevará a darnos unas explicaciones cantinflescas que le permitirán salir del paso sin que sepamos si sube la escalera o la baja.

Pero dará la cara para contar lo que le de la gana. No veremos crispaciones entre Rodríguez Zapatero y Rajoy. Verá a todo el mundo, incluido Iberretxe aunque, no hay que considerar que tiene ganadas las elecciones de marzo. Vista la experiencia borreguil de la mayoría de los españoles, nuestra querencia hacia el perdón de los pecados ajenos, somos capaces de creernos, en marzo de 2004, que gracias a nosotros, hemos liberado al pueblo iraquí y que si para entonces no tienen electricidad o agua potable será debido a los partidarios de Sadam Huseín que siguen siendo la mosca cojonera del Ejército estadounidense. ¿Se han fijado en que todos los coches o camiones bomba que estallan, todas las emboscadas de fuerzas americanas, se atribuyen a terroristas fieles a Sadam? Como sigan así acabarán demostrando que la mayoría de la población iraquí estaba con el dictador. Como en España, donde de aquí a marzo, corremos el riesgo de creer que aquellos tres millones de españoles que salieron a la calle contra la guerra de Irak, que aquel 90 por ciento de encuestados contrarios a nuestra intervención fuera del paraguas de la ONU, que todo aquello…fue un sueño de primavera. Y se votará a favor de culpabilizar al Capitán del Prestige, al maquinista de RENFE que tuvo un accidente en Quintanilla, al piloto muerto del Yakolev42, a los geólogos aragoneses que dijeron que el suelo no era apto tal cual para que se posase la vía del AVE a Barcelona y al mayordomo del espía español muerto en Bagdag por no abrir él la puerta como fiel lacayo.. El PP llegará a las elecciones como lo hacen al matrimonio esas vírgenes remendadas a las que antes se realizaban costuras invisibles.

LOS SOFISMAS DE AZNAR

Mentalmente, José María Aznar es una máquina de fabricar sofismas. La herencia que recibió de los socialistas fue horrible. ¡Imagínese usted, un 7% de déficit! Y si le hablamos del paro actual, responderá con el aplomo que le caracteriza que la culpa era de los sociatas que le dejaron muchos más parados que los que hay ahora. España crea empleo porque se despide a alguien el Viernes y el mismo Lunes ha encontrado trabajo en la misma empresa…..oiga, eso si que es un Milagro Español y no el tan cacareado Milagro Alemán!. Pero yo estoy por recordar que en este país, Felipe González, al que no tengo el gusto de conocer, ni del que he recibido favor alguno, de él o del PSOE, heredó todo mucho peor de Adolfo Suárez, y éste a su vez, también recibió una papeleta de llorar. Pues aquellos dos politicos, con el Santiago Carrillo de cuernos, rabo y tridente luciferino, hicieron una Constitución que un joven inspector de Hacienda, llamado Aznar, destinado en Logroño, criticó de manera descarnada. Ahí está la prensa riojana para atestiguarlo. Todavía no había emprendido su camino de Damasco que le llevaría a fulminar a todo aquel que osase decir que la Constitución es reformable. Nunca me cayeron bien los conversos pero este caso es sangrante.

La etapa socialista se caracterizó por un cambio brutal de una España rural y atrasada, después de 40 años de dictadura en los que la familia Aznar tuvo su protagonismo. Veníamos de lejos y era preciso invertir cantidades astronómicas para recuperar el tiempo perdido con el franquismo. Hay quien dice que Franco realizó grandes obras (de acuerdo con las hidráulicas) pero se olvida mencionar que las destrucciones habidas fueron también obra suya. Con los socialistas, el número de becas se multiplicó por siete hasta el punto de que las costuras de las universidades españolas se resquebrajaban. Se generalizó la Sanidad Pública universalizándola, brotaron autovías y autopistas por toda la geografía española, los jóvenes no recuerdan lo que eran aquellas carreteras españolas de entonces pero los turistas que nos visitan desde hace un cuarto de siglo se ríen recordando aquellos baches o rutas de montaña de los últimos años setenta y primeros ochenta. La célebre carretera Malaga-Marbella era épica. Andalucía estaba lejos del resto de España y de Europa. El AVE a Sevilla acortó la distancia y si alguien argumenta que Guerra y González son sevillanos, me parece muy bien que hayan favorecido a su tierra. Y no seré yo quien discuta que el AVE del PP vaya hacia Valladolid y Galicia o hacia Cataluña. ¿Para cuando el AVE Madrid-Irun? Lo malo es cuando el PP no quiere saber nada de quienes hicieron posible el Madrid-Sevilla, so pretexto de que hubo comisiones de por medio porque la realidad es que funciona como un reloj suizo en tanto el AVE Madrid-Lleida no solo no se acaba en los plazos fijados sino que los presupuestos han roto la barrera del sonido. ¿No ha habido comisiones aquí y desprecio a las advertencias por parte de los geólogos aragoneses? Sacar que Felipe González también tuvo su desastre ecológico en 1992 con el Mar Egeo, es el recurso dialéctico del PP pero ¿en qué quedamos? ¿No se dio la victoria electoral a los peperos para que corrigiesen lo que los sociatas habían hecho mal? Repásese la lista de promesas electorales de Aznar, desde la imparcialidad de RTVE hasta la eliminación de escándalos financieros, por ejemplo Gescartera o eliminación de políticos que declaraban estar en esto para forrarse como se grabó (ilegalmente) en Valencia. Se habló del escándalo de las comisiones de la Expo de Sevilla pero los tribunales acaban de limpiar la actitud de Jacinto Pellón como en su día echó abajo las acusaciones contra el Presidente de Castilla y León, el socialista Demetrio Madrid que tuvo que dimitir.

El gobierno y los medios afines se quejan de la andanada que Gerhard Schröder ha lanzado contra la política económica de Aznar.. No se dice que anteriormente el inquilino de la Moncloa no deja de pinchar para que Bruselas castigue a Francia y Alemania por no haber respetado el Plan de Estabilidad y Crecimiento al que obligaba la entrada en vigor del Euro. La estrategia del gobierno es olvidar siempre los antecedentes que no le interesan. ¿Alguien recuerda las maniobras militares, realizadas por España en la zona del Peñón de Alhucemas, anteriores al establecimiento de 6 gendarmes marroquíes en el islote de Perejil? ¿No fue una manera de provocar gratuitamente al amigo magrebí? Los alemanes nos dieron mucho la lata con su miedo a que las monedas débiles hiciesen que el Euro no tuviese el peso psicológico del Marco alemán. El caso es que el resultado fue tan bueno que Alemania, país exportador por excelencia, se ha encontrado con que el actual Euro hace poco competitivas las exportaciones en los mercados internacionales. Cuando Schröder saca lo de que es facil para España presumir de resultados económicos cuando recibe 1,2% de su PIB en ayuda de Bruselas, cuyas arcas están alimentadas por Alemania en un 25%. Rodrigo Rato replica que parte del dinero de la UE vuelve a Alemania. Se puede alegar que los cuatro millones de turistas alemanes (solo en el primer semestre de 2003) se lo vienen a gastar a nuestro país. Consideradas así las cosas, el asunto se convierte en una partida de ping-pong. Cualquier español con algo de memoria sabe que en nuestras obras de infraestructuras se podían ver grandes carteles en los que se anunciaba la participación de la Comunidad Europea en su realización.

Es cierto que Alemania se equivocó al temer que países como España pudiesen echar abajo el valor del Euro pero también es cierto que existe una recesión a escala europea y si no nos atañe tanto como a Alemania es porque la construcción en nuestro país pesa escandalosamente en nuestro crecimiento del PIB. Es el consumo interior el que constituye el éxito económico de España aunque, para lograr ese déficit 0 hemos sacrificado hasta la seguridad en el transporte de nuestros militares a Afganistán e Irak, no se han contratado fuerzas de seguridad, no se pagan becas a extranjeros que preparaban sus doctorados en España, no se realizan las obras necesarias para que no haya accidentes de ferrocarril como el de Quintanilla, para que la inversión en I+D sea auténtica y no se utilice para comprar armamento sino para subvencionar la investigación. Véase la carta de Javier Rodríguez y otros 19 investigadores más en El País de 14 de septiembre de 2003. Francia y Alemania no han querido sacrificar sus ciudadanos para obtener ese déficit 0 pero en España se ha sacrificado todo, restringiendo o aplazando necesidades perentorias en beneficio de un Plan de Estabilidad y Desarrollo que no tiene razón de ser cuando hay que priorizar el bienestar de los ciudadanos. La sensibilidad de una Francia de derechas y una Alemania socialdemócrata contrasta con nuestra rigidez y con el déficit del admirado George W.Bush, que alcanza el 4,9% del PIB de los EE.UU. Los nietos por nacer de cada norteamericano van a estar pagando la guerra de Irak hasta 2020 si no se remedia la cosa. Pero claro, basta con decir que no existe la palabra resistencia y que todo es terrorismo para que cualquier tropelía se justifique. Hasta no levantar la voz porque Isarel quiera asesinar a un Presidente electo del pueblo palestino.

Más de lo mismo: Irak

Las armas de destrucción masiva no aparecen, no hay atisbo de Sadam por ninguna esquina y Aznar desaparece del Congreso cada vez que le mentan el golfo Pérsico. Son tres grandes ausencias, tres enormes interrogantes que penden como espada de Damocles sobre todos aquellos que llevan diez meses defendiendo la idea de que España está en campaña humanitaria en tierra mora. Ya son cuatro los españoles muertos en la no guerra que nuestro país está manteniendo en Irak y la sangre del último de ellos demuestra que para los no invadidos la bandera roja y amarilla es sinónima de enemigo.

Por mucha falacia que quiera verterse, y el hecho de que la familia del espía asesinado pueda acogerse a las ayudas que el Estado otorga a las familias de víctimas del terrorismo es una más, lo cierto es que este militar fue víctima de un acto de guerra y no de terrorismo. Sólo Aznar, Trillo y compañía siguen creyéndose que las tropas españolas no están inmersas en un conflicto bélico, que acatan de forma directa las órdenes de un ejército de ocupación comandado por el nuevo John Wayne de Occidente, que tras liberar a los iraquíes del sátrapa de Bagdag quiere salvar a los cubanos de las garras del dictador de La Habana mientras él viola los derechos humanos de 660 reclusos en Guantánamo durante 18 meses y mira para otro lado para no ver el Holocausto al que nada selectivamente está siendo sometido desde hace décadas el pueblo palestino.

Bush es el aliado de Aznar, el candidato de nuestro presidente a la Casa Blanca, el amigo que le puso la mano por encima del hombro en las Azores. No es el preferido de los españoles, no es nuestro colega, no es nuestro socio. Pero esas sutilezas no se entienden en las calles de Bagdag, donde la situación está lejos de estar controlada y donde cualquier persona vinculada por uniforme, pasaporte o valija diplomática al apocalíptico Trío de las Azores es un objetivo militar a batir porque los quieren a todos ellos fuera de su patria.

Con su terquedad en no debatir en las Cortes una situación de excepcionalidad para mantener la ficción de normalidad, lo único que está haciendo Aznar es admitir a los ojos de toda la Comunidad Internacional, incluidos los iraquíes, que España acepta incondicionalmente y sin titubeos todas las decisiones de la Casa Blanca en Oriente Próximo. Por lo tanto, todos los españoles desplazados a la zona de guerra deben aguantar las consecuencias de esa decisión nunca enunciada.

Para el Gobierno de Aznar los dos periodistas y los dos militares españoles que han dejado su vida en Irak serán, posiblemente, efectos colaterales producidos por unos incidentes en una zona inestable del planeta en la que todos ellos estaban sabiendo el riesgo que corrían. Pero hay otro efecto colateral más, y es el hecho de que Aznar está violando el Estado de derecho en el que se fundamenta nuestra democracia al ningunear a las Cortes cuando nos metió a todos en una invasión que no tiene cobertura legal por parte de las Naciones Unidas.