Blogia
Nadir

Aznar y Rubalcaba

Que los socialistas no hayan pedido la actuación estelar de José María Aznar López en la Comisión de Investigación del 11-M, por cuya escena teatral pasarán policías y ladrones, transeúntes, periodistas y expertos en islamismo, se debe a una falta de reconocimiento a la talla interpretativa del ex presidente y a un menosprecio de los materiales con que cuenta el señor Aznar para el guión de la obra. No me extraña. Pero que su partido no haya reivindicado la actuación de Aznar sí que me hace sospechar cierto desafecto a quien todavía lo preside. Y me imagino atribulado a este primer actor, no sólo por su orgullo y su vanidad heridas, sino por perderse la oportunidad histórica de actuar en este paripé como ya lo hiciera su amigo George Bush en EE UU. Aunque quizá calme su rabia el recuerdo de que su amigo salió trasquilado de la representación norteamericana. Sin embargo, en aquella representación la mentira acabó mal; lo mismo en esta versión española el final es un final abierto donde todo podrá ser según el color del cristal con que se mire. El socialista Rubalcaba, que no sé por qué pensaba que a Aznar le podía tocar en esta función el papel de un reo, ha dicho que "sus responsabilidades políticas ya están zanjadas ante el supremo tribunal que son las urnas". Pero uno no cree que a Aznar le toque necesariamente ese papel. Y menos a Rubalcaba el de intérprete, a cada paso que dan, y a beneficio propio o esta vez de sus adversarios, de lo que nosotros fuimos a votar el día 14 de marzo. Entre otras cosas, porque en marzo muchos fueron a las urnas no sólo para cambiar de presidente sino también para que la democracia funcione. Y las fechas de caducidad de las responsabilidades políticas no las pusieron los electores en las urnas, sino que eligieron a quienes tenían que decidirlas

0 comentarios